jueves, 17 de abril de 2014

Trenes, gatos y sueños...

El reloj decía 2:55, Mauricio despertó agitado en medio de la noche y la última conversación del sueño le resonó en la cabeza “Nos vemos mañana en el tren” le dijo una delicada voz onírica, cuyo rostro no pudo recordar, cerró intranquilo los ojos y volvió a dormir.

Despertó y después de un desayuno de pan con huevos estuvo listo. Salió corriendo rumbo a la estación. En el camino intentaba recordar a quien vería hoy en el tren. Y lo que recordaba 
era que vería un gato. 

<< ¿Un gato? >> Pensaba. << ¿Es que acaso estaré loco?>> se cuestionaba.

En el andén jugueteaban dos ratones con una tapa plástica, la rodaban bajo la vía y luego la sacaban. El sonido eléctrico de los motores llenaba el aire de nostalgia retrofuturista.

Mauricio subió al tren y se sentó. Enfrente de él una hermosa chica que jugaba con una bola de estambre lo miró, dos ojos grandes, redondos y de pupilas cómo rendijas le vieron hasta el alma. Ella se relamió unos largos y delgados bigotes blancos y levantó las orejas peludas hacia el techo. Se levantó, él fue tras ella. Esta vez no podría estar equivocado.

Ella era el sueño.


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