lunes, 15 de junio de 2009

No me basta...

No me basta ahora con escribirte desde aquí… No me basta con blasfemar y revolcarme en el piso… No es suficiente ardor de pecho esta amargura para mí… No es parejo el dolor… no humea fuerte el tizón… Ya no es suficiente, ¡el verte y no poderte gritar! No me basta golpear mis puños en la pared, golpearla hasta sangrar… Se donde encontrarte, hasta las piedras saben a donde vas… Necesito pues gritar, llorar, amar… Pero de ti jure a mi madre y a mi mismo, no volver a hablar jamás… Y no es recurso de cobardes, ni propio de mujeres el llorar… Lloran los guerreros cuando la sangre se derrama… cuando el compañero cae a un lado… cuando de dolor se muere, cuando el llanto mata… Lloramos para que el dolor no nos llegue a matar… No llores perra, no mereces nada… no mereces compasión o gloria… no mereces desprecio, ni amor… tú, no mereces lagrimas… De mi corta vida, de las malas costumbres, he aprendido poca cosa… nada relevante ni sabio… nada para considerar… Mas comparto contigo esto… ¿que por que lo hago?... lo hago por que si… lo hago nada mas… Se llora y se vive a la par, solo cuando se muere… se deja de llorar…

viernes, 12 de junio de 2009

Día normal...

Despertó al día siguiente, hecho girones Con la cabeza clara y el corazón aturdido… Las botas en el piso, lodo por montones… Respiro con calma, el espíritu abatido… Poco tiempo pasó antes de entenderlo… Más no es tiempo el tiempo, es dado por el mismo… Poco tiempo ha pasado sin comprenderlo… Es dolor metafísico, interior, lento y trepidante cual sismo… Ahora mas que nunca siente el frio vacio interior… Despacio se calzo las botas… como siempre, lo habitual… Ahora mas que nunca extraña trasnochar al lado de ese calor… Sacudió la cabeza, trono articulaciones y cuello, otro día normal… Quiso darse el lujo de llorar… mas no podía… Trató de entender el por que, pero no recordaba nada… Quiso recostarse un poco… gozar de su agonía… Quiso entristecer, y no pudo más que ahorcar con un nudo su garganta… Se vistió en silencio, camino al espejo y su reflejo observo… Vio al hombre cansado, ojeroso y sin alguna ilusión… Se lavo la cara, se ordeno el cabello prendió un cigarro y así partió… Pronto el ser amado descansaría y se perdería… En el gran misterio que nos rodea… en esta enorme nada…