Antes de empezar el cuento sepa usted que todo esto es producto de la FICCIÓN. Yo, Aarón Molho, el autor del mismo lo invito a que tenga eso siempre en mente.
No es mi intención en ningún momento fomentar algunas de las conductas o acciones que en él se mencionan. No las practico ni las promuevo. ES FICCIÓN.
Si usted es sensible a temas cómo el consumo de drogas, la violencia, la trata de personas, la pederastia, la zoofilia, la política y el poder probablemente no quiera leer este cuento.
Entiéndase esta obra cómo una creación literaria. Si no quiere leerla, pasar un mal rato y sentir odio, no lo haga.
“Enfermedades de transmisión sexual” rezaba un enorme cartel enfrente del
escritorio del consultorio médico N# 26 de un pequeño hospital en la zona sur
de la ciudad, donde el doctor Fálocles daba consulta en el turno vespertino.
Todos los días se levantaba a las 9 de la mañana, tomaba un baño en su regadera
de divorciado, se lavaba el pelo y cuerpo con jabón, afortunadamente una
calvicie prematura colaboraba a que todo el proceso fuere sencillo, salía de su
casa a las 10 am y se dirigía a su consultorio particular donde todos los días
recibía pacientes, mujeres de todas las edades preocupadas por sus coños, por
sus embarazos y por no sentirse solas. Fálocles le atribuía su divorcio a una
tardía revelación de su ejercicio cómo ginecólogo, después de ver tantos un día
decidió que un coño no valía todo el sacrificio que hacía por su esposa, las
inesperadas subidas y bajadas, la gris mediocridad, a su juicio dar todo por
una cavidad virtual compuesta de músculo y epitelio escamoso estratificado no
valía la pena. Ahora vivía sólo en su departamento de 120 metros cuadrados y
ahí era feliz, no tenía que levantar un plato si no lo deseaba, ni estar
vestido, nadie se enojaba si se masturbaba en la sala, en la cocina, nadie le
venía con reclamos absurdos sobre las tarjetas, sobre ampliar el límite del
crédito, no más retrasos al salir. Por supuesto que se las arreglaba a veces
para coger con alguien, “La parte divertida de la chamba” era así cómo nombraba
a sus encuentros casuales con algunas pacientes, podrán quizá pensar que
aquello suponía un problema, pero él era un tipo listo, cuando notaba alguna
posibilidad de conquista la aprovechaba y bueno, hay que aceptar que abundan
las mujeres abandonadas por sus esposos, ricas maduronas del pedregal, con una
vida cómoda y resuelta que jamás arriesgarían por “enamorarse” de cualquiera,
él lo sabía y ellas sabían que lo sabía, entonces casi nunca se presentaron
dificultades.
Aquel día se despertó desesperadamente caliente, lo sentía hirviendo en su
cuerpo, cómo mares y mares de testosterona fluyendo por sus venas, inundando su
cerebro de ideas lascivas y violencia, todos sabemos que a veces es inevitable.
Llegó al consultorio y tuvo cita con muchas pacientes nuevas, ninguna conocida,
tenía que portarse cómo todo un caballero, cómo un médico profesional a la
altura de lo que costaban sus consultas. No tuvo suerte, tampoco en el turno de
la tarde. <<Que puta mierda>>
pensó, esta no era una de esas calenturas simples, esas a las cuales estaba
acostumbrado a sosegar al llegar a casa y jalársela hasta casi arrancársela,
esta era de esas complicadas que te tienen imbécil todo el día, a donde quiera
que volteaba, a todas las mujeres que vio ese día, TODAS, le parecieron adecuadas
y apetecibles, no podía sacárselo de la cabeza, tomó el teléfono y marco con
toda la premeditación del azar varios números. Nada, el río de mujeres parecía
estar completamente seco, se quedó un rato pensando, viendo el enorme cartel
frente a su escritorio, VIH, Papiloma humano, Chlamydia, Herpes… de repente el
foco de su cabeza se prendió. – ¡Claro!- marcó el número, del otro lado una voz
profunda le contestó
-¿Qué pasó cabrón? ¿Dónde andas?-
-Pues aquí, casi a punto de salir de la chamba ¿y tú?-
-Yo fui a ver unos cabrones en la mañana, de unos negocios que tengo pendientes, ahorita voy a ir a ver al director de la (COMPAÑÍA MULTINACIONAL X) y me lo voy a llevar a cotorrear ¿Tú que vas a hacer?
-Ommm pues nada en realidad, la verdad tengo ganas de irme de putas.- se escuchó una estridente risa del otro lado de la línea
- Nada más por eso me hablas cabrón, cuando te urge echar desmadre. Pero está bueno, vente a la casa y de aquí vemos que pedo. Tráete un pomo o algo.-
-Nos vemos ahí entonces.-
Colgó el teléfono.
-¿Qué pasó cabrón? ¿Dónde andas?-
-Pues aquí, casi a punto de salir de la chamba ¿y tú?-
-Yo fui a ver unos cabrones en la mañana, de unos negocios que tengo pendientes, ahorita voy a ir a ver al director de la (COMPAÑÍA MULTINACIONAL X) y me lo voy a llevar a cotorrear ¿Tú que vas a hacer?
-Ommm pues nada en realidad, la verdad tengo ganas de irme de putas.- se escuchó una estridente risa del otro lado de la línea
- Nada más por eso me hablas cabrón, cuando te urge echar desmadre. Pero está bueno, vente a la casa y de aquí vemos que pedo. Tráete un pomo o algo.-
-Nos vemos ahí entonces.-
Colgó el teléfono.
Llegó a una enorme casa en un fraccionamiento privado en el norte de la
ciudad en una hora, un excelente tiempo, gracias a dios que había conseguido
esa mierda del TAG que deja que te subas a los puentes, el gobierno siempre
sacando provecho. Estacionó afuera y sacó el celular, le marcó al dueño de la
casa, al cual por fines prácticos nombraremos Dondante.
-¡Bueno!- Le contestó gritando
-Estoy aquí afuera.- Le respondió a Dondante
-A huevo cabrón, ahorita se abre la puerta, cruzas el patio y entras por la puerta de madera, yo estoy arriba, jugando billar.-
Le colgó el teléfono, se acercó a la puerta e hizo lo que le dijo, subió al segundo piso y lo encontró ya medio pedo con otro de sus amigos.
-¡Mi hermano! Pasa chico, sírvete lo que quieras.- Se abrazaron, -Mira cabrón, quiero presentarte a Fernando, ahh ¿Ya se conocían?-
-¡Bueno!- Le contestó gritando
-Estoy aquí afuera.- Le respondió a Dondante
-A huevo cabrón, ahorita se abre la puerta, cruzas el patio y entras por la puerta de madera, yo estoy arriba, jugando billar.-
Le colgó el teléfono, se acercó a la puerta e hizo lo que le dijo, subió al segundo piso y lo encontró ya medio pedo con otro de sus amigos.
-¡Mi hermano! Pasa chico, sírvete lo que quieras.- Se abrazaron, -Mira cabrón, quiero presentarte a Fernando, ahh ¿Ya se conocían?-
-Ya.- Le respondió el doctor Fálocles mientras le estrechaba la mano a
Fernando. Caminó a la barra y se sirvió un buen whiskey, al lado de la botella
había un espejo y una bolsa de cocaína, también una magnífica caja de roble con
puros, puros buenos, de los caros.
-¿Puedo tomar uno?- Preguntó.
-Cabrón, estás en tu casa, date una raya, si quieres por ahí tengo mota, lo que quieras, ¡lo que quieras! ¿Ya comiste?- Dondante era realmente un buen anfitrión, él le agradeció y se prendió uno de aquellos grandes y gordos puros, se acercó a la mesa con su whiskey en la mano y le dijo.
-¿Bueno y que vamos a hacer?-
-Ahorita que me llamen para confirmar que se cierra el negocio nos vamos a Polanco, por ahí hay un lugarcito chingón, no esas mamadas de antros pendejos a los que luego hemos ido, no wey, te hablo de algo verga, unas putas buenísimas, algunas ni siquiera hablan español ¿ya me entendiste? El otro día me agarré una pinche güera así culona, ¡puta madre, me pegó una mamada, pero mamada wey! ¿Te acuerdas Fernando?-
-A huevo- Contestó Fernando desde la periquera mientras inhalaba, en esa nariz enorme parecía caber toda la cocaína del mundo, Fálocles había oído historias de él, alguna vez Dondante le contó que se fueron de putas y que el wey tenía la verga tan grande que siempre terminaba lastimando a alguien, -más de una lo mandaba directito a chingar a su madre nada más de verle el trozo, es una madre enorme wey, cómo una botella de Coca-Cola, de las grandes.- Al doctor esto le parecía una exageración pero que se le iba a hacer.
-¿Puedo tomar uno?- Preguntó.
-Cabrón, estás en tu casa, date una raya, si quieres por ahí tengo mota, lo que quieras, ¡lo que quieras! ¿Ya comiste?- Dondante era realmente un buen anfitrión, él le agradeció y se prendió uno de aquellos grandes y gordos puros, se acercó a la mesa con su whiskey en la mano y le dijo.
-¿Bueno y que vamos a hacer?-
-Ahorita que me llamen para confirmar que se cierra el negocio nos vamos a Polanco, por ahí hay un lugarcito chingón, no esas mamadas de antros pendejos a los que luego hemos ido, no wey, te hablo de algo verga, unas putas buenísimas, algunas ni siquiera hablan español ¿ya me entendiste? El otro día me agarré una pinche güera así culona, ¡puta madre, me pegó una mamada, pero mamada wey! ¿Te acuerdas Fernando?-
-A huevo- Contestó Fernando desde la periquera mientras inhalaba, en esa nariz enorme parecía caber toda la cocaína del mundo, Fálocles había oído historias de él, alguna vez Dondante le contó que se fueron de putas y que el wey tenía la verga tan grande que siempre terminaba lastimando a alguien, -más de una lo mandaba directito a chingar a su madre nada más de verle el trozo, es una madre enorme wey, cómo una botella de Coca-Cola, de las grandes.- Al doctor esto le parecía una exageración pero que se le iba a hacer.
Finalmente recibieron la llamada y partieron hacia allá, el doctor Fálocles
decidió no ir manejando porque ya había bebido varios whiskeys y no le gustaba
manejar así, partieron en uno de los coches de Dondante, llegaron ahí en media
hora pues manejaba cómo loco, pero estaba bien, el coche bajaba la suspensión
sólo cuando este cabrón llegaba y tomaba las curvas a 150Km/h, realmente era un
buen coche, casi era imperceptible pero se movía a una velocidad vertiginosa,
demasiado rápido para ser un coche alemán. Estacionaron el coche dentro de un
edificio y se dirigieron al lobby.
–Buena noche.- Les dijo el guardia de seguridad. -¿a quién buscan?-
-Venimos con Gustavo.- Le respondió Dondante
-Por supuesto caballeros, ¿ya saben por dónde ir?-
-Ya sabemos, muchas gracias.- Caminaron por el pasillo del edificio, debía ser uno de esos lugares corporativos, una multinacional sin rostro de esas que son dueñas de todo, pero que nadie sabe de qué, el pasillo era largo y tenuemente iluminado, sus pasos hacían un eco que al rebotar en las paredes hacía parecer que eran una sola persona, una coincidencia. Llegaron al elevador y Dondante sacó una tarjeta y la introdujo en una ranura, mientras lo hacía le dijo al doctor –Ahorita vas a ver lo que es bueno chico. AJAJAJAJAJAJAJA- todos rieron en el elevador. La noche apenas empezaba.
–Buena noche.- Les dijo el guardia de seguridad. -¿a quién buscan?-
-Venimos con Gustavo.- Le respondió Dondante
-Por supuesto caballeros, ¿ya saben por dónde ir?-
-Ya sabemos, muchas gracias.- Caminaron por el pasillo del edificio, debía ser uno de esos lugares corporativos, una multinacional sin rostro de esas que son dueñas de todo, pero que nadie sabe de qué, el pasillo era largo y tenuemente iluminado, sus pasos hacían un eco que al rebotar en las paredes hacía parecer que eran una sola persona, una coincidencia. Llegaron al elevador y Dondante sacó una tarjeta y la introdujo en una ranura, mientras lo hacía le dijo al doctor –Ahorita vas a ver lo que es bueno chico. AJAJAJAJAJAJAJA- todos rieron en el elevador. La noche apenas empezaba.
Al entrar al lugar Fálocles sintió una fascinación extraña por lo que sus
ojos contemplaban, era una especie de galería gigantesca, con muchos palcos que
conducían luego a cuartos privados, había un enorme escenario justo en medio, y
al lado una barra gigantesca, impresionante llena de decenas de botellas de
diferentes colores, que eficientes bar tenders lanzaban en el aire y preparaban
tragos en segundos, caminó detrás de Dondante hacía una escalera que conducía
al piso de arriba, el suelo era de roca negra y estaba adornado con luces que
subían por la escalera, <<Es cómo
una calle>> pensó Fálocles mientras contemplaba las luces que se
dividían hacía dos caminos diferentes en el suelo. Llegaron a la entrada de uno
de los palcos, y de ahí salió un elegante mesero con el cabello bien alaciado
hacía atrás, hasta tenía un gran paño largo que colgaba de su antebrazo. –Buena
noche caballeros.- Respondió con voz grave –Bienvenidos, pónganse cómodos, cómo
pueden ver.- Les dijo mientras acomodaba hábilmente varias cartas sobre la
mesa.- Estos son nuestros menús de esta noche, siéntanse completamente en
confianza de ordenar todo aquello que les apetezca.- Dijo con una mueca extraña
de complicidad. – ¿Con que quisieran empezar esta noche?- Preguntó mientras los
observaba con su libretita en la mano. Fálocles abrió la carta. Era una carpeta
bastante gruesa.
-Tráenos una botella de Coñac.- Dijo Dondante. Fernando miró a los ojos del mesero y le pidió más cocaína, un puro y marihuana, Fálocles pidió un puro también. Cuando el mesero se fue examino más detenidamente la carpeta, dentro no sólo había bebidas y comida de todo tipo, además había fotografías de mujeres desnudas, hermosas, se dedicaba una página por chica, había varias fotos, cómo un collage, caras, cuerpos, tetas, todo era bellísimo, <<Bon Appétit>> pasó despacio las páginas mientras se deleitaba y de pronto se detuvo en una, era ella, perfecta. El mesero regresó con los encargos, una botella del coñac más caro de la casa, (la etiqueta decía VSOPXO) la cual sirvió rápidamente en vasos con hielo, colocó frente a Fernando las bolsitas con los encargos, de buen color y apariencia, además de sábanas y filtros nuevos, acercó un enorme cenicero de cristal labrado y lo puso al centro de la mesa mientras les entregaba a ambos sus puros y unas hojas de madera para encenderlos. Encendió su puro despacio.
–Les recuerdo además que presentamos algunos espectáculos todas las noches, el siguiente va a empezar en media hora. Por cierto ¿han hecho ya su elección?-
-¡Cassandra!- Dijo casi gritando el doctor, por miedo a que a alguno de los dos se les ocurriera reclamar antes, todos, incluido el mesero rieron del incidente.-Te pasas de verga hijo de tu puta madre, AJAJAJAJAJAJAJA.- Dijo Dondante mientras se agarraba fuertemente de una barra que tenía la mesa, e inhalaba, una grande, con mucha fuerza. Cada uno pidió la propia y siguieron bebiendo y fumando e inhalando, el doctor Fálocles generalmente no era muy afín a las sustancias, pero ese día había decidido que no le importaba. Dio grandes fumadas de gallo y aspiró un par de nubes, prontamente un colocón impresionante de mezcla de todo le invadió el cerebro, su corazón palpitaba con fuerza, sentía frío atrás de la nariz.
-Tráenos una botella de Coñac.- Dijo Dondante. Fernando miró a los ojos del mesero y le pidió más cocaína, un puro y marihuana, Fálocles pidió un puro también. Cuando el mesero se fue examino más detenidamente la carpeta, dentro no sólo había bebidas y comida de todo tipo, además había fotografías de mujeres desnudas, hermosas, se dedicaba una página por chica, había varias fotos, cómo un collage, caras, cuerpos, tetas, todo era bellísimo, <<Bon Appétit>> pasó despacio las páginas mientras se deleitaba y de pronto se detuvo en una, era ella, perfecta. El mesero regresó con los encargos, una botella del coñac más caro de la casa, (la etiqueta decía VSOPXO) la cual sirvió rápidamente en vasos con hielo, colocó frente a Fernando las bolsitas con los encargos, de buen color y apariencia, además de sábanas y filtros nuevos, acercó un enorme cenicero de cristal labrado y lo puso al centro de la mesa mientras les entregaba a ambos sus puros y unas hojas de madera para encenderlos. Encendió su puro despacio.
–Les recuerdo además que presentamos algunos espectáculos todas las noches, el siguiente va a empezar en media hora. Por cierto ¿han hecho ya su elección?-
-¡Cassandra!- Dijo casi gritando el doctor, por miedo a que a alguno de los dos se les ocurriera reclamar antes, todos, incluido el mesero rieron del incidente.-Te pasas de verga hijo de tu puta madre, AJAJAJAJAJAJAJA.- Dijo Dondante mientras se agarraba fuertemente de una barra que tenía la mesa, e inhalaba, una grande, con mucha fuerza. Cada uno pidió la propia y siguieron bebiendo y fumando e inhalando, el doctor Fálocles generalmente no era muy afín a las sustancias, pero ese día había decidido que no le importaba. Dio grandes fumadas de gallo y aspiró un par de nubes, prontamente un colocón impresionante de mezcla de todo le invadió el cerebro, su corazón palpitaba con fuerza, sentía frío atrás de la nariz.
Pronto la puerta que separaba al palco de la
habitación interna se abrió y salieron las chicas, adentro era cómo un enorme
cuarto con un sillón circular enorme que conectaba con otra puerta <<Debe ser una red interminable de pasillos y
puertas ahí detrás ¿Cómo fue posible que el mesero se fuera hacía el otro lado
y las chicas supieran exactamente dónde?>> Se mareó sólo de pensarlo.
La vio por primera vez, su corazón latió con fuerza, ella caminó elegantemente
hasta él y se sentó a su lado, llevaba un cigarrillo de los largos en la mano
<<Fuma de los malos>> pensó.
Mentolados. Un asco.
-Hola guapo.-
-Hola preciosa, por lo que leí te llamas Cassandra, ¿es tu nombre real?- Ella rió.
-¿De verdad importa eso?- Ella le gustaba mucho, tenía esas enormes piernas largas, era alta, bastante alta, un poco más baja que él y eso era perfecto. Él era un hombre de piernas, porque cómo dijo aquel otro hombre es lo primero que uno ve al nacer, nacer debe sentirse cómo salir de un hoyo negro a una realidad aterradora, llena de imágenes que la nublan, ese es el problema, no podemos ver más allá de lo que nos rodea.
-Simple curiosidad, normalmente trato de portarme cómo un ser humano decente…- Él guardó un breve silencio, interrumpido por ella.
-N´hombre corazón, no te me agüites, estamos aquí para sentirnos de poca madre ¿o no?-
Él se rio, le caía muy bien, tomó su vaso de Coñac y lo alzó.- Salud entonces, por pasárnosla de poca madre.- bebió un trago grande. Había pasado la media hora. Dondante recibió una llamada, el tipo con el que se había citado estaba afuera, él le dijo que iban para allá, todos salieron a ver el espectáculo. Pasaba la media noche.
-Hola guapo.-
-Hola preciosa, por lo que leí te llamas Cassandra, ¿es tu nombre real?- Ella rió.
-¿De verdad importa eso?- Ella le gustaba mucho, tenía esas enormes piernas largas, era alta, bastante alta, un poco más baja que él y eso era perfecto. Él era un hombre de piernas, porque cómo dijo aquel otro hombre es lo primero que uno ve al nacer, nacer debe sentirse cómo salir de un hoyo negro a una realidad aterradora, llena de imágenes que la nublan, ese es el problema, no podemos ver más allá de lo que nos rodea.
-Simple curiosidad, normalmente trato de portarme cómo un ser humano decente…- Él guardó un breve silencio, interrumpido por ella.
-N´hombre corazón, no te me agüites, estamos aquí para sentirnos de poca madre ¿o no?-
Él se rio, le caía muy bien, tomó su vaso de Coñac y lo alzó.- Salud entonces, por pasárnosla de poca madre.- bebió un trago grande. Había pasado la media hora. Dondante recibió una llamada, el tipo con el que se había citado estaba afuera, él le dijo que iban para allá, todos salieron a ver el espectáculo. Pasaba la media noche.
Afuera cómo había dicho antes había una barra enorme en la que se
encontraron al tipo importante, él ya tenía dos chicas a su lado y les
manoseaba constantemente el culo, todos se reían. Pidieron tragos nuevos y se
voltearon al escenario. En medio de ellos un anunciador presentaba a una pareja
de hombres enormes y musculosos llenos de aceite, estaban sin playera y con
unos pantalones entallados que les llegaban a la rodilla, se acercaron el uno
al otro de la cada una de sus esquinas y empezaron a luchar. Si es que ello
podría ser llamado una lucha, era básicamente agarre, pero cómo estaban
embadurnados de aceite les era extremadamente difícil. El doctor que era un
tipejo culto había visto eso antes, se llamaba Pehlivan, era un deporte común
en Turquía, sólo que ahorita estaba completamente descontextualizado pues no
había música ritual ni musulmanes turcos mirando con interés. A su lado sólo
había extraños desconocidos y poderosos. De cuando en cuando los hombres que
luchaban se metían la mano dentro de los pantalones.
-Eso es un deporte en Turquía.- Le dijo a su acompañante.
-¿Enserio? Pues parece que a los muchachos les divierte. – ella se echó a reír, mientras encendía otro largo cigarrillo. -¿y a que te dedicas, que haces para vivir? Es más, ¿cómo te llamas?- Volvió a reír, tenía todo esos labios rojos, palpitantes cómo un corazón.
-Bueno, me llamo Fálocles, soy divorciado, ginecólogo, tengo dos trabajos, la verdad no me importa el dinero, lo hago porque me apasiona.- Ella lo miró con las pupilas dilatadas y le pareció que era un buen hombre, lo besó profundamente en la boca mientras a él se le paraba hasta las nubes. En ese mismo instante uno de los gigantes fortachones aceitados sometía al otro y lo tiraba de espaldas al suelo, el perdedor se bajó los pantalones, ambos lo hicieron, luego el ganador lo sodomizó, todos aplaudieron. Unos más entusiastamente que otros.
-¿Y tú qué onda?- le preguntó él. -¿De dónde eres?-
-Mexicana, mi mamá era mexicana y mi papá era un Francés.-
-¿Y luego?-
- Luego mi papá se fue, era un culero, tenía otras viejas y cosas así. Mi mamá siempre ha sido alcohólica, cuando el viejo se fue chupó más que nunca y se metió de puta para sacarme adelante. Es una vieja buena para nada. Lo demás ya te lo imaginarás, AJAJAJAJAJAJAJAJAJA.- Le guiñó un ojo, él la atrajo suave pero firmemente y le dio otro beso. Dondante llegó de al lado de la barra y le dijo al doctor. –Ven cabrón, quiere presentarte gente.- Ese era el deal de Dondante, conocía muchísimas personas poderosas y hacía de intermediario entre ellas, la realidad es que nunca se metió en negocios chuecos, él era un hombre de “bien”, pero quizá llamémoslo más bien, precavido, Fálocles siempre lo había visto cómo una especie de genio financiero chueco, pero bueno, todos estamos locos.
-Eso es un deporte en Turquía.- Le dijo a su acompañante.
-¿Enserio? Pues parece que a los muchachos les divierte. – ella se echó a reír, mientras encendía otro largo cigarrillo. -¿y a que te dedicas, que haces para vivir? Es más, ¿cómo te llamas?- Volvió a reír, tenía todo esos labios rojos, palpitantes cómo un corazón.
-Bueno, me llamo Fálocles, soy divorciado, ginecólogo, tengo dos trabajos, la verdad no me importa el dinero, lo hago porque me apasiona.- Ella lo miró con las pupilas dilatadas y le pareció que era un buen hombre, lo besó profundamente en la boca mientras a él se le paraba hasta las nubes. En ese mismo instante uno de los gigantes fortachones aceitados sometía al otro y lo tiraba de espaldas al suelo, el perdedor se bajó los pantalones, ambos lo hicieron, luego el ganador lo sodomizó, todos aplaudieron. Unos más entusiastamente que otros.
-¿Y tú qué onda?- le preguntó él. -¿De dónde eres?-
-Mexicana, mi mamá era mexicana y mi papá era un Francés.-
-¿Y luego?-
- Luego mi papá se fue, era un culero, tenía otras viejas y cosas así. Mi mamá siempre ha sido alcohólica, cuando el viejo se fue chupó más que nunca y se metió de puta para sacarme adelante. Es una vieja buena para nada. Lo demás ya te lo imaginarás, AJAJAJAJAJAJAJAJAJA.- Le guiñó un ojo, él la atrajo suave pero firmemente y le dio otro beso. Dondante llegó de al lado de la barra y le dijo al doctor. –Ven cabrón, quiere presentarte gente.- Ese era el deal de Dondante, conocía muchísimas personas poderosas y hacía de intermediario entre ellas, la realidad es que nunca se metió en negocios chuecos, él era un hombre de “bien”, pero quizá llamémoslo más bien, precavido, Fálocles siempre lo había visto cómo una especie de genio financiero chueco, pero bueno, todos estamos locos.
Lo presentó con muchísimas personas, diputados, políticos, empresarios
engelados de cabello hacía atrás y reloj de aleaciones de metales impensables y
con diamantes donde se supone van los números. Todos los políticos tienen esa
hipócrita verborrea, la toman de lo que dice Washington y se llenan de
puritanismos diciéndole a la gente que representan “Vive sin drogas” “Mantente
dentro del orden.” Pretenden dar lecciones de buenas costumbres mientras se atascan
de mierda tóxica en los baños de sus cámaras costosas, con cómodos asientos
para dormir, pretenden ser nuestros dirigentes al mismo tiempo que pactan con
un cartel los derechos de la distribución de droga en un área. Todos ellos
estaban esta noche aquí, seguramente había narcotraficantes, pero obviamente ya
no usaban botas y sombrero. Lástima. En ese momento en el escenario 4 chicas
hacían la misma cosa de la lucha en aceite, pero en realidad no luchaban en
absoluto, más era aquello cómo un masajeo. Al final del acto entre tres de las
chicas se cogieron a una, fuerte, le daban cachetadas, le introdujeron los
puños en la vagina y ano, la nalguearon tanto y con tanta fuerza que su pobre
hermoso culo parecía un trozo de boxeador, rojo y casi al borde de sangrar.
Todos aplaudieron, Cassandra silbó fuerte cómo cabrón, se echó a reír y le
pidió al doctor que la acompañara al palco, caminaron hacía allá tambaleando
ligeramente, entre esa manada de ricos enloquecidos.
Llegaron al palco y Cassandra abrió la puerta del privado. Adentro era
bastante grande también, había un enorme sillón circular, un jacuzzi, un tubo
rodeado de espejos, una mesa bonita para jugar cartas y demás juegos. Bastante
agradable. Ella sacó de su bolsa una pipa larga de cristal y depositó algo que
al doctor Fálocles le pareció un cristal, le prendió fuego por fuera e inhaló.
-¿Qué es eso?- Le preguntó el doctor
-¡Eso es queso! AJAJAJAJAJAJAJAJA- le respondió ella mientras exhalaba una bocanada de humo. –No, la verdad es meta.-
-¿Y qué tal es eso?-
-Esta es la mejor bebé, porque la cocino yo solita.-
- ¿Y cómo es que sabes hacer eso?-
-Pues me crié en el desmadre, te dije que mi mamá era puta, pues bueno, la verdad es que nunca dejó la chamba y pues yo desde los 16 tuve que empezar a ver por mí y mis hermanos.-Él la animó a continuar, ambos se sentaron en el sillón uno al lado del otro, él le acariciaba aquellos preciosos muslos mientras ella seguía con el relato. – Y pues nada, primero andaba de novia de un narquillo y así poco a poco fui conociendo gente y gente, andaba en el desmadre y eso me gustaba mucho.- En aquel momento entró Dondante acompañado de Fernando, el tipo importante y al menos el doble de chicas de las que estaban al principio.
-Acaba de pelear un chaparrito cabrón contra uno grandote, pero ahora no fue con aceite, se agarraron a madrazos así a puños limpios. Al final ganó el chaparrito, ¡Era un enano cabrón!- Gritó Dondante mientras doblaba las rodillas y hacía un paso gracioso, todos se rieron.- Al final cuando el otro pendejo estaba ahí tirado inconsciente además ¡llega y se saca la verga y le mea la espalda! ¡HIJO DE SU PERRA MADRE! AJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.-
Todos rieron de nuevo y se sentaron en el sillón, hubo nuevas bebidas en la mesa y más cocaína.
-¡Eso es queso! AJAJAJAJAJAJAJAJA- le respondió ella mientras exhalaba una bocanada de humo. –No, la verdad es meta.-
-¿Y qué tal es eso?-
-Esta es la mejor bebé, porque la cocino yo solita.-
- ¿Y cómo es que sabes hacer eso?-
-Pues me crié en el desmadre, te dije que mi mamá era puta, pues bueno, la verdad es que nunca dejó la chamba y pues yo desde los 16 tuve que empezar a ver por mí y mis hermanos.-Él la animó a continuar, ambos se sentaron en el sillón uno al lado del otro, él le acariciaba aquellos preciosos muslos mientras ella seguía con el relato. – Y pues nada, primero andaba de novia de un narquillo y así poco a poco fui conociendo gente y gente, andaba en el desmadre y eso me gustaba mucho.- En aquel momento entró Dondante acompañado de Fernando, el tipo importante y al menos el doble de chicas de las que estaban al principio.
-Acaba de pelear un chaparrito cabrón contra uno grandote, pero ahora no fue con aceite, se agarraron a madrazos así a puños limpios. Al final ganó el chaparrito, ¡Era un enano cabrón!- Gritó Dondante mientras doblaba las rodillas y hacía un paso gracioso, todos se rieron.- Al final cuando el otro pendejo estaba ahí tirado inconsciente además ¡llega y se saca la verga y le mea la espalda! ¡HIJO DE SU PERRA MADRE! AJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.-
Todos rieron de nuevo y se sentaron en el sillón, hubo nuevas bebidas en la mesa y más cocaína.
-Bueno.- Dijo el doctor.- Estábamos en una parte de la historia donde
empezaste en el desmadre, el narquillo ¿y luego?-
-Pues de ese tuve otro, uno más cabroncillo, era dueño de la plaza, me sacó de la escuela y me llevó a vivir a Mazatlán, me tenía en su casa junto con otras, pero la verdad yo era la que lo atendía mejor, tenía 19 años, AJAJAJAJAJA, él estaba a cargo de la exportación de meta y la importación de los precursores, pseudoefedrina y metilamina. Un día que andábamos cotorreando por ahí recibió una llamada, la cosa se puso cabrona, nos tuvimos que desaparecer un buen rato, nos movimos en chinga a una casa de seguridad que tenía en Los Mochis y ahí nos quedamos encerrados cómo 3 meses, en ese transcurso él me enseñó a prepararlo todo, la meta, el crack, desde ahí adentro de la casa seguía operando. Todo por el celular.- Mientras decía esto levantó la mano derecha y se llevó el meñique a la boca y el pulgar al oído.
-Wow.- Respondió él abriendo mucho los ojos y la boca.
-Pues de ese tuve otro, uno más cabroncillo, era dueño de la plaza, me sacó de la escuela y me llevó a vivir a Mazatlán, me tenía en su casa junto con otras, pero la verdad yo era la que lo atendía mejor, tenía 19 años, AJAJAJAJAJA, él estaba a cargo de la exportación de meta y la importación de los precursores, pseudoefedrina y metilamina. Un día que andábamos cotorreando por ahí recibió una llamada, la cosa se puso cabrona, nos tuvimos que desaparecer un buen rato, nos movimos en chinga a una casa de seguridad que tenía en Los Mochis y ahí nos quedamos encerrados cómo 3 meses, en ese transcurso él me enseñó a prepararlo todo, la meta, el crack, desde ahí adentro de la casa seguía operando. Todo por el celular.- Mientras decía esto levantó la mano derecha y se llevó el meñique a la boca y el pulgar al oído.
-Wow.- Respondió él abriendo mucho los ojos y la boca.
-Después de eso las cosas se pusieron más calmadas y nos regresamos, yo le
vendía a muchos de los clientes del prostíbulo, a veces de lo mismo que yo
preparaba y otras veces de lo que me daba él, de la mercancía que se movía al
norte. Un día me lo madrugaron, lo bajaron entre varios contras y pues yo ni
estaba con él. Se armó un desmadre después, nadie salía a la calle, los del
bando de mi wey se partían la madre diario con los otros. Todos los días
quemaban camiones en la carretera, levantones, algo de miedo. Me quedé otro año
moviéndome por allá, pero cómo no le veía salida contacté a uno de su gente
para que me pusiera en otro jale bueno. Fui a verlo y me acomodó rápido. Me
vine a la ciudad hace tres años.- Ella se encendió otro cigarrillo.
-¿Entonces cuántos años tienes?-
-23.-
-Es un gran número, yo podría ser tu padre… ¡qué bueno que no lo soy!- Ella lo besó en la boca.
-De verdad que me caes bien, eres una buena persona, normalmente atiendo pendejos.-
- ¿Ah sí? ¿Por qué? ¿Cuáles son los peores?-
-Los políticos.- Le respondió ella.- Son cabrones raros, cerdos, aquí te encuentras de todo, hay algunos a los que les gusta que les metas cosas en el ano, que les jales los huevos hasta que se les pongan azules, que los orines, hay otros más hijos de su puta madre. Una vez hubo uno que estuvo chingue y chingue toda la noche, luego en un descuido me mordió una chichi y casi me arranca el pezón, le puse una madriza y me salí corriendo. Imagínate, corriendo en medio de toda la gente que media teta llena de sangre, fue horrible. Afortunadamente he conocido también buena gente, le avisé a uno de mis clientes frecuentes que me había hecho este cabrón. Lo destituyeron de su puesto, aquí se mueve mucha gente poderosa, no te involucres con nadie. Otra vez un pendejo se me empezó a poner loco y me pego en la cara, me le zafé y me encerré en el baño, de ahí le marqué a otro cliente y vinieron a sacarlo. Salió en el periódico después, lo encontraron encobijado por el lago de Texcoco.-
-Eres de armas tomar, ¿eh?-
-Nada más si se pasan de pinches listos.- Ella miró con recelo al pez gordo, que en ese momento le tenía alzada la falda a una de las chicas y con la cara metida entre las nalgas le lamía con el fervor y paciencia de un burro viejo. Ni Dondante ni Fernando estaban perdiendo el tiempo tampoco, ellos les chupaban viciosamente todo lo que se les pudiera chupar a aquellos cuerpos desnudos, de piel de mármol y alabastro. El doctor se sintió quedar atrás y atrajo suavemente a Cassandra, ella trepó hábilmente a sus piernas y lo apretó con ellas, mientras le tomaba las manos y se las llevaba a ese glorioso lugar donde morían sus ingles, él la trabajó despacio, se dio su tiempo para encontrar lo que debía de encontrar y para besarla despacio. A los pocos minutos ella estaba húmeda y caliente cómo un trozo de carne recién muerta, cómo dicen los caníbales que están las entrañas de un ser humano vivo. Ella lo desmontó y fue a servirse un trago a la barra, él le encargó un whiskey con el pene a punto de estallar, mientras tanto los demás presentes en la sala tenían ya el pene afuera y lo metían gustosos en la boca de ellas. Dondante tenía a una bien sujeta del pelo, se lo metía con algo de violencia hasta el fondo de la garganta. –Así, así chiquita, hasta adentro… a ver ahora que lo tienes ahí tose, ¡TOSE!- Le gritaba eufórico y medio flácido a la pobre puta. Las lágrimas le corrían por las mejillas y se juntaban en una especie de rio mezclado con saliva espesa que bajaba por su barbilla. Fálocles comprobó el mito de Fernando, tenía todo ese monstruo debajo de la cintura, su compañera parecía un poco renuente a meterse aquella serpiente a la boca, pero lo hacía bien, cómo una profesional.
-¿Entonces cuántos años tienes?-
-23.-
-Es un gran número, yo podría ser tu padre… ¡qué bueno que no lo soy!- Ella lo besó en la boca.
-De verdad que me caes bien, eres una buena persona, normalmente atiendo pendejos.-
- ¿Ah sí? ¿Por qué? ¿Cuáles son los peores?-
-Los políticos.- Le respondió ella.- Son cabrones raros, cerdos, aquí te encuentras de todo, hay algunos a los que les gusta que les metas cosas en el ano, que les jales los huevos hasta que se les pongan azules, que los orines, hay otros más hijos de su puta madre. Una vez hubo uno que estuvo chingue y chingue toda la noche, luego en un descuido me mordió una chichi y casi me arranca el pezón, le puse una madriza y me salí corriendo. Imagínate, corriendo en medio de toda la gente que media teta llena de sangre, fue horrible. Afortunadamente he conocido también buena gente, le avisé a uno de mis clientes frecuentes que me había hecho este cabrón. Lo destituyeron de su puesto, aquí se mueve mucha gente poderosa, no te involucres con nadie. Otra vez un pendejo se me empezó a poner loco y me pego en la cara, me le zafé y me encerré en el baño, de ahí le marqué a otro cliente y vinieron a sacarlo. Salió en el periódico después, lo encontraron encobijado por el lago de Texcoco.-
-Eres de armas tomar, ¿eh?-
-Nada más si se pasan de pinches listos.- Ella miró con recelo al pez gordo, que en ese momento le tenía alzada la falda a una de las chicas y con la cara metida entre las nalgas le lamía con el fervor y paciencia de un burro viejo. Ni Dondante ni Fernando estaban perdiendo el tiempo tampoco, ellos les chupaban viciosamente todo lo que se les pudiera chupar a aquellos cuerpos desnudos, de piel de mármol y alabastro. El doctor se sintió quedar atrás y atrajo suavemente a Cassandra, ella trepó hábilmente a sus piernas y lo apretó con ellas, mientras le tomaba las manos y se las llevaba a ese glorioso lugar donde morían sus ingles, él la trabajó despacio, se dio su tiempo para encontrar lo que debía de encontrar y para besarla despacio. A los pocos minutos ella estaba húmeda y caliente cómo un trozo de carne recién muerta, cómo dicen los caníbales que están las entrañas de un ser humano vivo. Ella lo desmontó y fue a servirse un trago a la barra, él le encargó un whiskey con el pene a punto de estallar, mientras tanto los demás presentes en la sala tenían ya el pene afuera y lo metían gustosos en la boca de ellas. Dondante tenía a una bien sujeta del pelo, se lo metía con algo de violencia hasta el fondo de la garganta. –Así, así chiquita, hasta adentro… a ver ahora que lo tienes ahí tose, ¡TOSE!- Le gritaba eufórico y medio flácido a la pobre puta. Las lágrimas le corrían por las mejillas y se juntaban en una especie de rio mezclado con saliva espesa que bajaba por su barbilla. Fálocles comprobó el mito de Fernando, tenía todo ese monstruo debajo de la cintura, su compañera parecía un poco renuente a meterse aquella serpiente a la boca, pero lo hacía bien, cómo una profesional.
Cassandra regresó con las bebidas y con la pipa de cristal en la mano, fumó
otro poco y le ofreció al doctor. -¿Cómo se siente?- preguntó él. – Cómo si
estuvieras en el paraíso.- Le contestó ella. –Además de que se te va a poner
dura, durísima.-
-Eso no hace falta.- Le dijo en tono de broma mientras le llevaba la mano libre abajo del cinturón, de cualquier manera aceptó un par de fumadas. Empezó la locura. El pulso se le aceleró y cada caricia, cada lamida, cada poro de su cuerpo estaba abierto y sensible, cómo si sintiera miles de veces más, se dejó ir en aquel espiral de sensaciones y se piró cada vez más. La próxima cosa que habría de recordar es que estaba desnudo en el jacuzzi junto con todos los demás, se cogió a Cassandra varias veces, inhaló más y más de todo, se salió encuerado del jacuzzi para ir por otro trago, Cassandra que ya estaba igual de loca lo siguió, lo tumbó en el sillón y empezó a mamársela frenéticamente, de arriba abajo, completa, a una velocidad endemoniada, ambos estaban ya más allá del bien y el mal. Todos en el cuarto lo estaban. Dondante tenía a una sujetada del pelo y le sumergía la cabeza en la alberca, cuando la chica empezaba a darle golpes en las piernas la sacaba, la pobre apenas podía respirar.- No mi amor, no te preocupes, no te voy a ahogar, jejejeje, tú tranquila chiquita.- Decía mientras la nalgueaba.- Ándale, tráeme otro chupe, te voy a dejar buena propina.- Ella lo sabía, por eso lo aguantaba. Fernando había desaparecido junto con el tipo importante, seguramente estarían por ahí dando tumbos o cogiéndose a 4 sensuales checas, suecas o de donde chingados fueran. No es importante.
-Eso no hace falta.- Le dijo en tono de broma mientras le llevaba la mano libre abajo del cinturón, de cualquier manera aceptó un par de fumadas. Empezó la locura. El pulso se le aceleró y cada caricia, cada lamida, cada poro de su cuerpo estaba abierto y sensible, cómo si sintiera miles de veces más, se dejó ir en aquel espiral de sensaciones y se piró cada vez más. La próxima cosa que habría de recordar es que estaba desnudo en el jacuzzi junto con todos los demás, se cogió a Cassandra varias veces, inhaló más y más de todo, se salió encuerado del jacuzzi para ir por otro trago, Cassandra que ya estaba igual de loca lo siguió, lo tumbó en el sillón y empezó a mamársela frenéticamente, de arriba abajo, completa, a una velocidad endemoniada, ambos estaban ya más allá del bien y el mal. Todos en el cuarto lo estaban. Dondante tenía a una sujetada del pelo y le sumergía la cabeza en la alberca, cuando la chica empezaba a darle golpes en las piernas la sacaba, la pobre apenas podía respirar.- No mi amor, no te preocupes, no te voy a ahogar, jejejeje, tú tranquila chiquita.- Decía mientras la nalgueaba.- Ándale, tráeme otro chupe, te voy a dejar buena propina.- Ella lo sabía, por eso lo aguantaba. Fernando había desaparecido junto con el tipo importante, seguramente estarían por ahí dando tumbos o cogiéndose a 4 sensuales checas, suecas o de donde chingados fueran. No es importante.
Cuando hubo acabado de chupársela por enésima vez en la noche
Cassandra se acostó desnuda y mojada en el sillón, se acercó a la mesa y se
sirvió otro trago el cual murió al final de su garganta más rápido que lo que
cualquiera podría pensar. Si que podía beber. Sacó de su bolsa la pequeña pipa
de vidrio y fumó. Se la pasó al Doctor y él le dio fuerte también.
-¿Quieres que te enseñe un truco?- Le preguntó al doctor
-Claro.- Respondió él con las pupilas dilatadas, los ojos vidriosos y el corazón a punto de estallar. – Se trata de tener un viaje coordinado con nuestras energías. Quiero que te pongas frente a mí, acerca más tu cara a la mía, si así, eso. Ahora fíjate bien en este punto que voy a señalar entre nosotros dos.- Dijo mientras señalaba justo enfrente de su nariz.- Vamos a exhalar muy rápido y muy fuerte, FIUUUUUUUUUUUUUUUU, UFFFFFFFFFFFFFF, FIUUUUUUUUUUUUU, UFFFFFFFFFF. MUY RÁPIDO Y MUY FUERTE, CONCÉNTRATE EN ESTE PUNTO.- Ambos inhalaban y exhalaban violentamente para provocarse una alcalosis respiratoria, la cual se supone que el doctor debió haber recordado no hacer, por sus efectos dañinos y colaterales, pero él no estaba en sí mismo en ese momento.- FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU, UUUUFFFFFFFFFFFFFFFFF, FIUUUUUUUUUUUUU, CADA VEZ MÁS RÁPIDO,CUANDO CUENTE A TRES EN LA MANO, FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU, UUUUUUUUFFFFFFFFFFF, SUELTAS, FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU, UUUUUUUUUUUFFFF, TODO EL AIRE, FIUUUUUUUUUU, UFFFFFFFFFFFFFFFF Y TE DEJAS CAER, FIIIIIIIUUUUUUU, UFFFFFF, FIIIIIUUUU, UFFFFF, FIUUUU, UFFFF, FIIUUU, UFFF, FIUU, UFF, FIU, UFF, FIU, UF, FU, UF FU UF.- Cassandra levantó los dedos y contó a tres, cuando exhalaron cayeron completamente inconscientes en el sillón, en una especie de sueño aletargado, lleno de gusanos que inundaban sus venas, arrastrándose en aquellas marejadas rojas, invadiendo cada espacio, comiéndose su carne, su cerebro, desde adentro, estaban encerrados en una negrura borrosa que arrastraba caras y las difuminaba en gritos para acomodarlas cómo ladrillos en una especie de túnel enorme y de cada cara goteaba una espesa savia de árbol que se les pegaba en las muelas cuando intentaban masticarla, había torsos sin rostro que se caminaban cómo arañas en el techo del túnel, de los dedos les crecían agujas en lugar de uñas y había búhos, viéndolo todo desde un árbol gigantesco que estaba al final del túnel, y sus enormes ojos brillaban con malevolencia mientras cerraban los afilados picos con un sonido metálico, cómo de tijeras, dentro del túnel empezó a haber sonidos retumbantes, PUM PUM, PUM PUM, PUM PUM, la luz se hacía cada vez más brillante y los torsos se alejaban de ella, PUM PUM, PUM PUM, PUM PUM, de pronto todos los búhos volaron del árbol, PUM PUM, PUM PUM, PUM PUM, PUM PUM. Todo se llenó de luz nuevamente y ambos despertaron de manera paralela del mismo sueño. No lograron explicarse el uno al otro lo que había pasado. Cuando volvieron un poco más en si todo ese exceso de oxígeno había catalizado toda la droga que tenían dentro, se levantaron temblando de pies a cabeza, con una intensa sensación de descontrol, con los pensamientos pasando a velocidades vertiginosas, sin poder enfocar absolutamente nada. – ¿Quieres algo más potente?- Le preguntó ella al doctor.- No creo que pueda tomar absolutamente nada más, la verdad es que ya no sé lo que está pasando, me estoy volviendo loco aquí adentro, ¿vamos a otro lugar?-
-¿Que se te antoja hacer?-
-Algo que nunca haya hecho en mi vida- El reloj en su muñeca marcaba las 4:44 de la mañana.
-¿Algo bueno o malo?-
-Ahorita ya no importa- Ella estalló en carcajadas, le pidió que se vistiera y que la acompañara a cruzar la puerta de atrás, ambos tomaron su ropa y salieron de la habitación.
-¿Quieres que te enseñe un truco?- Le preguntó al doctor
-Claro.- Respondió él con las pupilas dilatadas, los ojos vidriosos y el corazón a punto de estallar. – Se trata de tener un viaje coordinado con nuestras energías. Quiero que te pongas frente a mí, acerca más tu cara a la mía, si así, eso. Ahora fíjate bien en este punto que voy a señalar entre nosotros dos.- Dijo mientras señalaba justo enfrente de su nariz.- Vamos a exhalar muy rápido y muy fuerte, FIUUUUUUUUUUUUUUUU, UFFFFFFFFFFFFFF, FIUUUUUUUUUUUUU, UFFFFFFFFFF. MUY RÁPIDO Y MUY FUERTE, CONCÉNTRATE EN ESTE PUNTO.- Ambos inhalaban y exhalaban violentamente para provocarse una alcalosis respiratoria, la cual se supone que el doctor debió haber recordado no hacer, por sus efectos dañinos y colaterales, pero él no estaba en sí mismo en ese momento.- FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU, UUUUFFFFFFFFFFFFFFFFF, FIUUUUUUUUUUUUU, CADA VEZ MÁS RÁPIDO,CUANDO CUENTE A TRES EN LA MANO, FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU, UUUUUUUUFFFFFFFFFFF, SUELTAS, FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU, UUUUUUUUUUUFFFF, TODO EL AIRE, FIUUUUUUUUUU, UFFFFFFFFFFFFFFFF Y TE DEJAS CAER, FIIIIIIIUUUUUUU, UFFFFFF, FIIIIIUUUU, UFFFFF, FIUUUU, UFFFF, FIIUUU, UFFF, FIUU, UFF, FIU, UFF, FIU, UF, FU, UF FU UF.- Cassandra levantó los dedos y contó a tres, cuando exhalaron cayeron completamente inconscientes en el sillón, en una especie de sueño aletargado, lleno de gusanos que inundaban sus venas, arrastrándose en aquellas marejadas rojas, invadiendo cada espacio, comiéndose su carne, su cerebro, desde adentro, estaban encerrados en una negrura borrosa que arrastraba caras y las difuminaba en gritos para acomodarlas cómo ladrillos en una especie de túnel enorme y de cada cara goteaba una espesa savia de árbol que se les pegaba en las muelas cuando intentaban masticarla, había torsos sin rostro que se caminaban cómo arañas en el techo del túnel, de los dedos les crecían agujas en lugar de uñas y había búhos, viéndolo todo desde un árbol gigantesco que estaba al final del túnel, y sus enormes ojos brillaban con malevolencia mientras cerraban los afilados picos con un sonido metálico, cómo de tijeras, dentro del túnel empezó a haber sonidos retumbantes, PUM PUM, PUM PUM, PUM PUM, la luz se hacía cada vez más brillante y los torsos se alejaban de ella, PUM PUM, PUM PUM, PUM PUM, de pronto todos los búhos volaron del árbol, PUM PUM, PUM PUM, PUM PUM, PUM PUM. Todo se llenó de luz nuevamente y ambos despertaron de manera paralela del mismo sueño. No lograron explicarse el uno al otro lo que había pasado. Cuando volvieron un poco más en si todo ese exceso de oxígeno había catalizado toda la droga que tenían dentro, se levantaron temblando de pies a cabeza, con una intensa sensación de descontrol, con los pensamientos pasando a velocidades vertiginosas, sin poder enfocar absolutamente nada. – ¿Quieres algo más potente?- Le preguntó ella al doctor.- No creo que pueda tomar absolutamente nada más, la verdad es que ya no sé lo que está pasando, me estoy volviendo loco aquí adentro, ¿vamos a otro lugar?-
-¿Que se te antoja hacer?-
-Algo que nunca haya hecho en mi vida- El reloj en su muñeca marcaba las 4:44 de la mañana.
-¿Algo bueno o malo?-
-Ahorita ya no importa- Ella estalló en carcajadas, le pidió que se vistiera y que la acompañara a cruzar la puerta de atrás, ambos tomaron su ropa y salieron de la habitación.
-Antes de hacer esto, necesitas estar preparado, lo que vamos a hacer poca
gente sabe que ocurre en este lugar, pero te aseguro que es de lo mejor.-
-¿Y cómo puedo prepararme a hacer algo que desconozco completamente?-
-Con esto.- Le respondió ella sacando una pequeñísima bolsita hermética de algún lugar de su bolsa. –Es un regalito de un amigo colombiano, le dicen “el aliento del diablo”. ¿Estás listo?- Antes de que pudiera responder absolutamente nada ella había abierto la pequeña bolsa y sopló dentro de ella, la potente sustancia conocida comúnmente cómo escopolamina invadió rápidamente los pulmones y nariz del doctor. A partir de este punto él no recordaría ninguno de los atroces hechos en los que habría de participar, afortunadamente su memoria y autoconciencia habían desaparecido en el momento en el que “el aliento del diablo” había entrado en él, así mismo lo hizo su voluntad y su sentido de lo que era malo y lo que era bueno. Ella lo condujo en aquel estado zombieléptico entre los pasillos de la parte trasera y llegaron entonces a un recinto oscuro, iluminado por velas, era cómo una antesala extraña llena de máscaras que colgaban de las paredes, con formas extrañas, llenas de dientes, hechas de animales disecados, tomó una y se la colocó a él en la cabeza, estaba hecha con los huesos y cuernos de un macho cabrío, despedía un potente olor a muerto que él jamás recordaría, ella se colocó una de un demonio con enormes dientes amarillos, cara roja y ojos saltones.
-¿Y cómo puedo prepararme a hacer algo que desconozco completamente?-
-Con esto.- Le respondió ella sacando una pequeñísima bolsita hermética de algún lugar de su bolsa. –Es un regalito de un amigo colombiano, le dicen “el aliento del diablo”. ¿Estás listo?- Antes de que pudiera responder absolutamente nada ella había abierto la pequeña bolsa y sopló dentro de ella, la potente sustancia conocida comúnmente cómo escopolamina invadió rápidamente los pulmones y nariz del doctor. A partir de este punto él no recordaría ninguno de los atroces hechos en los que habría de participar, afortunadamente su memoria y autoconciencia habían desaparecido en el momento en el que “el aliento del diablo” había entrado en él, así mismo lo hizo su voluntad y su sentido de lo que era malo y lo que era bueno. Ella lo condujo en aquel estado zombieléptico entre los pasillos de la parte trasera y llegaron entonces a un recinto oscuro, iluminado por velas, era cómo una antesala extraña llena de máscaras que colgaban de las paredes, con formas extrañas, llenas de dientes, hechas de animales disecados, tomó una y se la colocó a él en la cabeza, estaba hecha con los huesos y cuernos de un macho cabrío, despedía un potente olor a muerto que él jamás recordaría, ella se colocó una de un demonio con enormes dientes amarillos, cara roja y ojos saltones.
Cuando ambos estuvieron cubiertos por las máscaras entraron agachados
en una puerta que estaba al fondo, adentro todos usaban máscaras, debía haber
cuando mucho 15 personas, al entrar les pidieron que se despojaran de toda la
ropa cómo los demás. Era una ceremonia silenciosa y privada, en el centro de la
habitación había un escenario pequeño hecho a escala del grande que había
afuera, en el centro del mismo había dos seres humanos amarrados de las muñecas
y tobillos, una era una chica un poco más joven que Cassandra, pero con un
cuerpo definitivamente más frágil y la otra era una niña pequeña.
-Hagan pasar a la bestia y al demonio.- Dijo una voz entre las sombras, Cassandra le susurró a Fálocles al oído. –Ahora te toca a ti, tú eres el demonio.- Detrás de ellos un grupo de enmascarados abrió una puerta y un burro enorme y negro entró al cuarto, estaba entrenado y sabía lo que debía hacer, con una premura realmente animal se acercó a la chica y la olfateó, algunos de presentes la acomodaron mientras ella gritaba inútilmente en su mordaza. –Ahora la bestia se convierte en demonio.- Dijeron todos al unísono.- Ahora el demonio se convierte en la bestia. Ahora la bestia se convierte en demonio. Ahora el demonio se convierte en la bestia- El burro montó a la pobre chica, lo guiaron y lo introdujeron, empezó a empujar con mucha fuerza, la desafortunada se desmayó gracias a Dios antes de que sus intestinos rojos brotaran de su vientre, cómo margaritas agusanadas y rojas floreciendo en el valle. - Ahora la bestia se convierte en demonio. Ahora el demonio se convierte en la bestia. Ahora la bestia se convierte en demonio. Ahora el demonio se convierte en la bestia. Ahora la bestia se convierte en demonio. Ahora el demonio se convierte en la bestia.- La psicosis condujo al doctor a repetir exactamente el mismo acto con la pobre niña, que cuando se hubo quedado inconsciente, quedó tirada lastimeramente, cómo una pobre planta pisoteada por los elefantes, cómo quedan marchitas las flores en el invierno, cómo las semillas perdidas de los árboles en el bosque, cómo las larvas que mueren congeladas por el frío violento que sopla en la humanidad, no tenía la culpa. Fálocles estaba completamente extraviado, su perdido inconsciente le gritó que él era el demonio, y se volvió el demonio. – La carne debe descansar en su carne. La carne debe descansar en su carne. La carne debe descansar en su carne.- Le pasaron entonces un enorme cuchillo afilado a Cassandra, ella se acercó despacio al doctor que aún se encontraba dentro y le puso el cuchillo en la mano.
-Córtatelo.- Sonrió debajo de la máscara, con aquellos dientes amarillos y afilados. – La carne debe descansar en su carne. La carne debe descansar en su carne. La carne debe descansar en su carne.- Él tomó el cuchillo en sus manos y miró hacia abajo, nadie puede decir lo que pasó por su cabeza, pero algunas lágrimas salieron de sus ojos mientras su cara se mantenía con esa expresión de tetánica locura, de completa pérdida de sí mismo, a diferencia de la pobre criatura a la que estaba unido él si tenía la culpa. Deslizó despacio el cuchillo por la base del tronco y de un corte limpio se despojó de aquel bastardete que tantos problemas y satisfacciones le había producido en la vida. No sangró tan profusamente cómo se esperaba. Después de aquello cayó inconsciente, probablemente por la hemorragia o la tremenda sobredosis de drogas o quizá porque en algún lugar remoto dentro de su masa encefálica o de su corazón una fuerza vital decidió que lo mejor era pasarle el apagador a OFF.
-Hagan pasar a la bestia y al demonio.- Dijo una voz entre las sombras, Cassandra le susurró a Fálocles al oído. –Ahora te toca a ti, tú eres el demonio.- Detrás de ellos un grupo de enmascarados abrió una puerta y un burro enorme y negro entró al cuarto, estaba entrenado y sabía lo que debía hacer, con una premura realmente animal se acercó a la chica y la olfateó, algunos de presentes la acomodaron mientras ella gritaba inútilmente en su mordaza. –Ahora la bestia se convierte en demonio.- Dijeron todos al unísono.- Ahora el demonio se convierte en la bestia. Ahora la bestia se convierte en demonio. Ahora el demonio se convierte en la bestia- El burro montó a la pobre chica, lo guiaron y lo introdujeron, empezó a empujar con mucha fuerza, la desafortunada se desmayó gracias a Dios antes de que sus intestinos rojos brotaran de su vientre, cómo margaritas agusanadas y rojas floreciendo en el valle. - Ahora la bestia se convierte en demonio. Ahora el demonio se convierte en la bestia. Ahora la bestia se convierte en demonio. Ahora el demonio se convierte en la bestia. Ahora la bestia se convierte en demonio. Ahora el demonio se convierte en la bestia.- La psicosis condujo al doctor a repetir exactamente el mismo acto con la pobre niña, que cuando se hubo quedado inconsciente, quedó tirada lastimeramente, cómo una pobre planta pisoteada por los elefantes, cómo quedan marchitas las flores en el invierno, cómo las semillas perdidas de los árboles en el bosque, cómo las larvas que mueren congeladas por el frío violento que sopla en la humanidad, no tenía la culpa. Fálocles estaba completamente extraviado, su perdido inconsciente le gritó que él era el demonio, y se volvió el demonio. – La carne debe descansar en su carne. La carne debe descansar en su carne. La carne debe descansar en su carne.- Le pasaron entonces un enorme cuchillo afilado a Cassandra, ella se acercó despacio al doctor que aún se encontraba dentro y le puso el cuchillo en la mano.
-Córtatelo.- Sonrió debajo de la máscara, con aquellos dientes amarillos y afilados. – La carne debe descansar en su carne. La carne debe descansar en su carne. La carne debe descansar en su carne.- Él tomó el cuchillo en sus manos y miró hacia abajo, nadie puede decir lo que pasó por su cabeza, pero algunas lágrimas salieron de sus ojos mientras su cara se mantenía con esa expresión de tetánica locura, de completa pérdida de sí mismo, a diferencia de la pobre criatura a la que estaba unido él si tenía la culpa. Deslizó despacio el cuchillo por la base del tronco y de un corte limpio se despojó de aquel bastardete que tantos problemas y satisfacciones le había producido en la vida. No sangró tan profusamente cómo se esperaba. Después de aquello cayó inconsciente, probablemente por la hemorragia o la tremenda sobredosis de drogas o quizá porque en algún lugar remoto dentro de su masa encefálica o de su corazón una fuerza vital decidió que lo mejor era pasarle el apagador a OFF.
Lo trasladaron a algún hospital cercano, los médicos lo catalogaron después
cómo un milagro, había perdido tanta sangre que sólo la profunda contracción
vascular que había pasado en su cuerpo por toda la droga pudo explicar porque
no había muerto. Su cerebro literalmente se había negado a perder toda aquella
sangre envenenada y lo había mantenido con vida. La mutilación fue completa,
nadie pudo dictaminar la historia pues había llegado con alguien que de
inmediato se había marchado. Nadie supo absolutamente nada. Cuando el doctor
recobró el conocimiento se llevó una desagradable sorpresa, sin poder recordar
absolutamente nada. Jamás volvió a ver a Dondante
<<Se denomina enfermedad al proceso y a la fase que
atraviesan los seres vivos cuando padecen una afección que atenta contra su
bienestar al modificar su condición ontológica de salud>> pensaba en voz alta en el consultorio. Una enfermedad
era la pérdida o ausencia de salud, física, psicológica y emocional. Había
algunos expertos que consideraban a las mutilaciones cómo enfermedades pues las
secuelas dejan inhabilitado por siempre a un individuo, robándole su condición
ontológica de salud. <<Estoy
enfermo>> pensaba mientras se sentaba en silencio, viendo de frente a
la pared << Me infecté con una idea
y ahora estoy enfermo>>. Otro par de lágrimas iguales a esas que
derramó aquella noche que jamás habría de recordar ni querer hacerlo cayeron a
su bata y la tiñeron de alma, que se le escapaba a pedazos por los ojos. “Enfermedades
de transmisión sexual” seguía rezando el enorme cartel frente al escritorio.