Voy a empezar describiéndote la escena: me encuentro en un salón pequeño, rodeado de adultos mayores a los que no conozco, a mi lado un sujeto gordo y feo, apenas clasificable como un don nadie; la mayoría de las personas en la sala luce de esta manera, personas más bien simplonas que encontrarías mil veces en la calle sin siquiera poder recordar sus caras y entre ellas , sentada a 5 lugares a mi izquierda reconozco a la peste... Si, la peste.
La sesión comienza; el psiquiatra me parece un hombre elocuente, bien educado y evidentemente maestro en el arte (si, arte) de tratar a la peste, de evadirla y de manejarla experto, con pinzas de largo alcance para que ella no le moleste con su aroma pestilente la nariz; justo ahora lo envidio profundamente.
"-Vamos a comenzar por favor. ¿Nombre y edad?
-Aarón Molho. 20 años.
-¿Que te diagnosticaron?
- Transtorno bipolar ansioso-depresivo.
-Ok, muchas gracias Aarón."
Las cosas siguen su curso, hasta que llega el turno para hablar de la peste, la peste sieeeeeeeempre tiene toneladas de material rancio que decir.
"- ¿Nombre y edad?
-Aurora López, tengo 38 años, vengo desde Iztapalapa y fíjese que me siento sumamente apenada, por que se me hizo tarde, por que el tráfico está horrible, por que de verdad que en esta ciudad no se puede vivir, tengo una hermana que padece de lo mismo que yo, pero ella es muy gorda y mi mamá también y fíjese que mis papás ambos fueron personas depresivas entonces yo supongo que todos lo heredamos, por que fíjese que conozco a una familia que tienen todos hijos con enfermedades de la mente y pues entonces todo el mundo supone que uno está loco pero yo no me siento loca, yo creo que no estoy enferma si no es cuestión de actitud por que fíjese que cuando le echo ganas pues si salgo adelante, por que fíjese que yo tengo un emlpeo y quise hace dos años poner un negocio propio, por que pues la situación usted sabe que es bien re-difícil, entonces fíjese que yo creo que se puede mejorar si uno quiere por que las calles están llenas de basura y se tapan las coladeras y luego hace un trafical inmenso, por que yo no tengo un auto por que tuve que venderlo, por que fíjese que mi tía abuela estuvo muy enferma del cáncer y le dio la diabetes y fíjese que a mi se me hace muy curioso por que las enfermedades de ahora a uno lo matan bien rápido..."
Su diálogo desgarraba las tripas, incoherente y absurdo, algo que no solo he visto en esa sala, algo a lo que seguramente tú también has estado expuesto, o incluso un diálogo que te parece tan familiar que podría ser el tuyo propio, entonces temo decirte que tú TAMBIEN ERES LA PESTE.
Y es que todos hemos sido la peste de alguien algún día, la peste está en todos lados y en todos los niveles; la peste "conoce" todos los temas de conversación posible, es experta en arte, moda, ciencia, cine, cerveza, bebidas, amor, desamor, literatura, fe, marcas de papel de baño, medicina, autos, servilletas, tecnología, psicología, drogas, política, cultura, mitología, hermenéutica, sociología, filosofía, matemática, estadística y la lista es interminable.
Todo el mundo tiene una "Aurora López" cerca; están en la calle, en el metro, en la iglesia, en la escuela y perdóneme dios quizá tengas una en tu propia casa; la peste es capaz de hablar por horas sin detenerse siquiera a tomar aire y aunque intentes no escuchar es imposible hacerlo, pobre de el oído del desdichado al que se le cruce la peste, por que va a llenarte despacito de su veneno y su perorata sin sentido, entonces viene esa melancólica simpatía hacía el pobre individuo agónico que patalea y se retuerce sin siquiera saberlo, ese pobre desdichado lleno de pus mental, podrido de pies a cabeza, deberíamos sentir un poco menos de odio y un poco más de lástima por ellos.
¿Que puedes hacer con la peste? NADA, LA PESTE ES INCURABLE, LA PESTE LLEGA, SE INSTALA Y QUIZÁ UN DÍA, si tienes suerte, SE IRÁ.
y es que todo puede enloquecer a un hombre, ¿pero hablamos de la peste no?
todos hemos sido quizá la peste, piensa en ello, la peste va a perseguirte y a llamarte cuando menos lo esperes.
-¿hola, no te desperté verdad?
-No. No creo.y es que tengo un tío que seguro se revuelca en su tumba por como escribo, pobre, cuando lo conozca le invitaré un trago.