martes, 11 de noviembre de 2014

Poema de arena, para los que se van...




“Quiero que me recuerdes cómo las primeras veces”
Las cosas que nos parecen novedosas son mejores.
Estamos siempre en búsqueda de un nuevo aliento
Un momento más, para existir juntos o dispersos
Otra vuelta al sol
Un día más, un beso más, un cigarro más…
Y aquí estamos
Autoconstruyéndonos cómo pendejas estatuas de arena
Paraditos e inseguros en la orilla de la playa
y cada ola nos arranca a madrazos
pedazos que se van al mar
Y ya nos vamos, los fútiles trocitos de playa
a otras costas formar.


Me reconforta saber que tengo mucho tuyo en mí
y saber que yo también vivo en ti.
La realidad a veces duele
No hay plazo que no llegue
no hay llama que no se apague.
Fuimos construidos para encontrarnos
y ya habiéndonos encontrado, cumplimos con nuestro destino.
Todavía resuenas en mi cabeza
Cómo un eco que me dice que hacer
y que no debo hacer. Dicho de otra manera, soy más sabio
más decidido y menos apático, menos marginal.
Y ya no estoy perdido
porque de ti aprendí que a veces no importa el camino
si no el destino a llegar.


Si éramos puntos que se desplazaban en el tiempo
paralelamente, hacía lo que parecía ser el infinito
Fue pura imaginación nuestra,
fue una mera coincidencia…
No sé si el adiós es para siempre
y si así para siempre, tendré que ofertar estos trocitos de corazón
Para que vengan más símiles
Para que me desafíen y me orienten y me teman
y me muerdan y me amen cómo sólo los locos se aman
y me extrañen, cómo solo los pares se extrañan…
Hoy, tiré a la basura un calcetín con un hoyo.
y en el cajón quedó el otro, completamente solo.
y así estamos, cómo un calcetín sin su amigo. Al fondo del cajón.


He pensado últimamente en mi suerte.
He estado pensando en mi huella en el tiempo
y en lugar de demeritar todo lo que he hecho
me puse a analizarlo y encontré que su valor no era cero.
Solos venimos
Y así solos habremos de irnos
Sin nada apretado contra la palma de la mano.
Ningún camino es completamente bueno, ni hay soluciones rápidas a todo.
Dicho de otro modo, tú allá y yo acá, recogiendo nuevos granos de arena de mar.
He intentado exorcizarme, espantar la miseria, barrer el polvo de la puerta.
Y al final
No queda más que una casa vacía. Atascada obscenamente de letras las paredes
llena de los cuentos que ya no le contaré jamás, a nadie más.


Y a bocanadas de humo hoy rifo mi suerte
Las probabilidades de que algo me sacuda son pocas,
hoy me teme la muerte,
soy la moneda que cae de canto,
soy improbable, cómo que entre la risa se escuche un llanto.
Ando loco entre carcajadas, aullidos y canciones que cada vez pierden o adquieren más sentido
Muerto, pero caminando para adelante, cómo le aprendí a los ya partidos.
Y si Wish you where here era una canción de encuentro,
de partida o despedida, o simplemente una alegoría
de que así nos quedamos, cómo almas en una pecera
Dando vueltas, día tras día, año tras año, vida tras vida.
Ya no importa.



Porque tú que compartiste conmigo
Aunque fuere sólo una idea, un momento, una sonrisa, una caricia o un aliento
Estarás conmigo, siempre, a dónde vaya
en dónde esté y a dónde mire, lo haré con los ojos que me compartiste
y te estaré infinitamente agradecido por ello.
Tú, quién quiera que seas, que te llevaste contigo algo de mí
y que a cambio me diste algo de ti.
Tú que tomaste mi mano, cuando tenía frío
A ti, todavía te quiero, a ti por siempre una plegaria, un “te amo”
Y lo haré por siempre. Porque nunca te fuiste de mi lado.
Porque vives, perpetuamente en mi pensamiento.
Cómo un susurro callado, cómo un llamado a la calma
cómo viven quietos e invaluables, los tesoros más grandes… enterrados en el fondo del alma.