miércoles, 16 de abril de 2014

¿Han visto a mi bruja?


La noche tiene un encanto particular, le perteneces y eso ella lo sabe. Eres parte de ella, asomado en la ventana de un edificio viejo, que el olvido olvidó. Entonces ya asomado en la ventana, miras a ese viejo, tecleando cuentos de muertos y fantasmas que sólo habitarán en su cabeza y en la de quienes leerán algo. Y te imaginas que escribe el viejo, piensas que quizá hable de esa vez que tú mismo viste en aquel campo abierto, en el árbol más seco en medio de la nada, una bruja colgada, que te siguió a casa y ahora vive bajo la cama.

-Voy a salir por cigarros, ¿vas a querer algo?- Le preguntas a la bruja.

Agitas la cabeza. Y esperas en silencio su respuesta.

Te desaturdes y sales por los cigarros, de camino ves una cucaracha del tamaño de un coche, que te desea buena noche. 77 brazos le salen de las raíces a un árbol en la banqueta.


Llegas a la casa, prendes el cigarro. No hay viejo, ni ventana, te asomas debajo de la cama y tampoco hay bruja.  Estás tú sólo, sentado frente a este teclado. 
Tu mente, al fin acepta que está podrida.

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