Me dirijo entonces hacia la Roma en busca de lo que potencialmente podría
ser una respuesta para la pregunta que llevaba años formulándome; ¿Por qué yo?
Al llegar al lugar de la cita, un restaurante fusión de comida japonesa y
tailandesa que yo no usaba frecuentar, no porque me desagradaran los sabores,
de hecho la comida oriental siempre me pareció extraordinaria e inesperada, si
no porque no era un snob de mierda cómo los que lo frecuentaban, algo en mi
estómago no toleraba la idea de sentarme junto a tanto “intelectual” barato que
hablaba de cuantas tachas, los cómos y porqués de su blandura, de cuán grande
era su colección de fotografías viejas y si esta podía por casi nada superar a
su ego inagotable, de cómo mal intentaba ser independiente de los sistemas,
pero eso sí, el avant garde, las expresiones artísticas vacías y de mal gusto,
en fin. Una hueva.
Entro al lugar y espero en la barra a que el mesero me señale una mesa, el lugar es bonito, hay muchos sillones bajos y mesitas que apenas llegan a las pantorrillas, sillas de todos tipos y colores, cuadros en las paredes, algunos ganchos con ropa, bolsas, sillones amplios y cómodos con estampados multicolores, con velas a su alrededor, algunas encendidas y otras apagadas. El mesero me señala una mesa en la esquina, era pequeña y tenía dos sillas de patas delgadas, me pregunta que quiero tomar y yo le digo que chocolate caliente, se va caminando hacía la cocina. Miro a mi alrededor, grupos de varias personas me rodean en el lugar, todos tienen el mismo aspecto apático y confiado, no me gustan y yo no les gusto a ellos, una parejita en la contra esquina se levanta, él es alto y delgado, ella un poco más baja que Stephanie, con piernas delgadas que se dibujaban a través de unos mallones negros, con un vestido corto con estampado de flores muertas, lucen embelesados y adormilados, probablemente por la comida, probablemente por el amor, me conmueven, es cierto, pero también me repugnan un poco, él la toma de la cintura y la atrae a su cuerpo, se besan, miran todo y a todos con un aire de confianza, se sienten satisfechos, se refugian él uno en el otro y les parece bien que el mundo esté así, para ellos no hay dudas, nunca se han preguntado nada, dan todo por hecho, nunca han tenido frío, ni hambre, salen despacio del lugar.
Entro al lugar y espero en la barra a que el mesero me señale una mesa, el lugar es bonito, hay muchos sillones bajos y mesitas que apenas llegan a las pantorrillas, sillas de todos tipos y colores, cuadros en las paredes, algunos ganchos con ropa, bolsas, sillones amplios y cómodos con estampados multicolores, con velas a su alrededor, algunas encendidas y otras apagadas. El mesero me señala una mesa en la esquina, era pequeña y tenía dos sillas de patas delgadas, me pregunta que quiero tomar y yo le digo que chocolate caliente, se va caminando hacía la cocina. Miro a mi alrededor, grupos de varias personas me rodean en el lugar, todos tienen el mismo aspecto apático y confiado, no me gustan y yo no les gusto a ellos, una parejita en la contra esquina se levanta, él es alto y delgado, ella un poco más baja que Stephanie, con piernas delgadas que se dibujaban a través de unos mallones negros, con un vestido corto con estampado de flores muertas, lucen embelesados y adormilados, probablemente por la comida, probablemente por el amor, me conmueven, es cierto, pero también me repugnan un poco, él la toma de la cintura y la atrae a su cuerpo, se besan, miran todo y a todos con un aire de confianza, se sienten satisfechos, se refugian él uno en el otro y les parece bien que el mundo esté así, para ellos no hay dudas, nunca se han preguntado nada, dan todo por hecho, nunca han tenido frío, ni hambre, salen despacio del lugar.
El mesero llega con mi chocolate, lo deja en la mesa justo enfrente de mí,
le doy las gracias y me pregunta si deseo algo más, le digo que espero a
alguien y él sonríe y me dice que le avise de inmediato cuando llegue mi cita,
para no hacerla esperar en la barra, le sonrío de vuelta y asiento con la
cabeza, me siento intrigado, desde que el Ghoul se fue siento todo el tiempo
cómo si hubiese olvidado algo, me siento solo, intranquilo, vacío, hueco.
De pronto la veo entrar con paso cauteloso al lugar, es increíble lo mucho
que se parece a su hermana, el mismo cabello, los mismos dientes blancos que se
asoman justo enfrente de su boca, es un poco más alta que Stephanie. Cuando miro
directamente a sus ojos negros me transporto inmediatamente al día que la vi
por primera vez, estaba en la secundaria, mi vista viajaba entre los árboles,
no sabía que esperar, sólo esperaba que me fuese bien, de pronto la vi justo al
fondo y ella volteó a verme, me sonrió y volteamos a otro lado, yo quedé un
poco más disperso y me formé en la fila de mi grupo, sin pensar en nada. <<Increible>>
pienso en voz baja. Ha pasado mucho tiempo, las huellas en mis manos lo
delatan, el estrés y los excesos me han dado un envejecimiento prematuro, pero
en realidad no me importa.
Me levanto de la silla brevemente, el mesero me observa y rápidamente
conduce a la chica a mi lugar, luego de una mirada mitad cómplice, mitad
suspicaz dice - ¿Qué puedo traerle a usted señorita?- Ella me mira con cara de
auxilio, pues, cómo todos nosotros, no sabe lo que quiere.- Tráele un chocolate
caliente.- Le digo al mesero.- ¿Te gusta el chocolate?- le pregunto, ella me
mira aliviada del otro lado de la mesa y me dice –Si, gracias.- No sonríe, pero
su cara está un poco turbada, sólo un poco. Seguramente, debe ser difícil para
ella contactarme, yo no fui nadie en su vida, apenas alguien que conoció y tuvo
que volverse a encontrar, un día un amigo me dijo; -Los lazos que nos unen con
las personas son hilos rojos y nunca se rompen, sólo se adelgazan, pero todos
en este tiempo y espacio tenemos un propósito.- Bueno, al menos yo quisiera
creerlo.
Finalmente nos quedamos solos en la mesa, trago saliva y le digo un
tímido.- Hola, ¿cómo estás?-
Ella relaja un poco el gesto y me responde.- Bien ¿y tú?.-
-Bien, cómo has crecido <<Se lo digo con honestidad, en realidad estoy sorprendido de lo mucho que ha crecido>>.- Le sonrió un poco y ella me corresponde la sonrisa, exactamente la misma sonrisa que me había dado su hermana hace tantos años.
-Tú también te ves bien grande, ya no tienes el cabello larguísimo, me gustaba mucho tu cabello.-
-Me daba mucho calor.- Hago una mueca involuntaria con la cara y ella ríe. Para ambos las cosas resultan menos tensas de lo que esperábamos. En ese momento el eficiente mesero llega con su chocolate y pregunta si deseamos otra cosa, ambos negamos con la cabeza y él se va, no sin antes darme otra mirada perspicaz, pero yo no lo noto, en este momento estoy mirando mi chocolate y preguntándome que diablos estaba pasando. Doy un trago y el calor me reconforta, hoy me siento particularmente solo, desperté y el Ghoul no estaba ahí cómo siempre, siento que perdí una parte importante de mí.
Ella relaja un poco el gesto y me responde.- Bien ¿y tú?.-
-Bien, cómo has crecido <<Se lo digo con honestidad, en realidad estoy sorprendido de lo mucho que ha crecido>>.- Le sonrió un poco y ella me corresponde la sonrisa, exactamente la misma sonrisa que me había dado su hermana hace tantos años.
-Tú también te ves bien grande, ya no tienes el cabello larguísimo, me gustaba mucho tu cabello.-
-Me daba mucho calor.- Hago una mueca involuntaria con la cara y ella ríe. Para ambos las cosas resultan menos tensas de lo que esperábamos. En ese momento el eficiente mesero llega con su chocolate y pregunta si deseamos otra cosa, ambos negamos con la cabeza y él se va, no sin antes darme otra mirada perspicaz, pero yo no lo noto, en este momento estoy mirando mi chocolate y preguntándome que diablos estaba pasando. Doy un trago y el calor me reconforta, hoy me siento particularmente solo, desperté y el Ghoul no estaba ahí cómo siempre, siento que perdí una parte importante de mí.
Ella me imita y prueba su chocolate, está a la temperatura perfecta, sin
embargo se nota que igual que a mí, algo la hace sentir que no calienta ni el
sol.
– Y emmm… ¿de qué querías platicar?- La pregunta sale de mi boca incómoda. Ella toma otro sorbo de chocolate caliente y me pregunta
-¿Cómo se conocieron tú y mi hermana?- La pregunta no es para nada lo que esperaba, no sé por dónde empezar, me aclaro la garganta.
- Ommmm… ok… pues cómo tú sabes íbamos juntos en la secundaria, nos frecuentábamos, éramos amigos.- Las palabras resuenan dentro de mi cabeza cómo si las dijera en un enorme barranco, adentro de un pozo, el eco del pasado se apodera del aire. – Luego en la preparatoria pues nos separamos, ella fue a una y yo a otra, pero intentamos que el vínculo que teníamos no se rompiera, salimos un par de veces, ¿Te acuerdas?- Ella asiente con la cabeza. Hago una pausa y cierro los ojos. Intento recordar cómo habían sido las cosas, el olor de los recuerdos invade mi imaginación, el olor de su piel, los bosques que visitamos juntos con su aroma a pino y a tierra húmeda, el lago, el museo, tantos y tantos olores.
- ¿Y luego? - me pregunta.
– ¿Y luego qué? Así nos conocimos.- Le respondo.
- ¿Pero que más pasó? Algo de lo que quiero hablarte tiene una profunda conexión con lo que vivieron tú y mi hermana juntos.- sus ojos se abren mucho y sus fosas nasales se ensanchan, se siente intrigada. Bebe otro trago de chocolate. Yo continúo. –Pues salimos varias veces después de eso… tú hermana me gustaba y ella lo sabía, lo habíamos intentado antes alguna vez pero no dio resultados, en realidad creo que ella fluctuaba entre decisiones, no tenía claro lo que quería, ni yo tampoco, la realidad es que estábamos simplemente compartiendo espacio y tiempo, éramos dos almas perdidas nadando en una pecera.- <<”we are just two lost souls swimming in a fishbowl, year after year…” por alguna razón Wish you were here de Pink Floyd me recuerda a mi ghoul.>>
-¿Donde estará?-
-¿Donde estará quien?- me pregunta con sorpresa. Otra vez pensé en voz alta, me pasa todo el tiempo.
-Emmm es complicado.-Admito, ¿cómo diablos espera que pueda explicarle eso? Decido ser honesto con ella, la realidad hace mucho tiempo dejó de preocuparme el hecho de estar loco o parecerlo.
–El Ghoul.- Le respondo
-¿El qué?-
-El Ghoul, bueno, así le puse yo.-
-¿Qué es el Ghoul?- Ni siquiera sé cómo responderle esa pregunta. – El Ghoul es una criatura que me sigue desde que era niño- Ella se queda con la boca abierta.
-¿Una criatura?, ¿Cómo un fantasma?-
-Si, algo así.- en este momento recuerdo la primera vez que vi al Ghoul, yo tenía quizá 7 -8 años. Un día abrí los ojos por la mañana y él estaba ahí.
- ¿Y cómo es?-
-¿El Ghoul?... mejor te cuento la primera vez que lo vi. Yo era niño, digamos unos 8 años y un día desperté y parado al lado de mi cama había una especie de hombre flotando justo al lado de mi oreja, no tiene ojos, sus cuencas vacías se ven cómo negras, tiene barba, muy larga, negra, lo cubre una especie de velo que en realidad no es un velo si no su cuerpo, brazos largos que terminan en horrendas garras negras-verduzcas y ya, creo que es todo lo que podría describir de él – Ella me mira con una cara horrorizada, completamente incrédula pero de alguna manera noto en ella un destello de entendimiento, cómo si fuere algo que ya hubiera visto.
-Yo también veía cosas cuando era niña.- su confesión me eriza los pelos de la nuca.
-¿Qué clase de cosas veías?-
-Pues cosas…- Se queda pensativa mirando a la nada, es cómo si un millón de pecesitos que representan las ideas nadaran a su alrededor, ella busca al pecesito adecuado para capturarlo con sus ojos y enseñármelo en la red de sus palabras, pasan un par de minutos y finalmente me dice.
-Pues cuando mi hermana y yo éramos chicas veíamos a mi abuelito, incluso jugábamos con él, yo lo veía pasar entre los cuartos con cara de preocupado y nunca hablaba, sé que mi hermana también lo veía porque cuando se aparecía ella lo seguía con la mirada, sin embargo siempre se empeñó en convencerme de que no era real y así, poco a poco dejé de verlo.-
-¿Tu abuelo entonces había muerto?-
-Si- los dedos empiezan a jugar con su cabello. –Supongo que cuando eres niño eres más perceptivo a esas cosas, ¿no?-
-Si, supongo que si. Creo que mientras crecemos sólo vemos lo que queremos ver, es un mecanismo de defensa.- De nuevo nos invade un silencio profundo, en las lámparas del restaurante, un millón de invisibles polillas anidan bajo la luz tenue, sueltan un polvillo invisible que viaja directamente a las bocas y narices de todos los que estamos en el lugar, ellas lo saben y nosotros lo sabemos, o quizá lo intuimos, pues el aire va poco a poco enrareciéndose.
– Y emmm… ¿de qué querías platicar?- La pregunta sale de mi boca incómoda. Ella toma otro sorbo de chocolate caliente y me pregunta
-¿Cómo se conocieron tú y mi hermana?- La pregunta no es para nada lo que esperaba, no sé por dónde empezar, me aclaro la garganta.
- Ommmm… ok… pues cómo tú sabes íbamos juntos en la secundaria, nos frecuentábamos, éramos amigos.- Las palabras resuenan dentro de mi cabeza cómo si las dijera en un enorme barranco, adentro de un pozo, el eco del pasado se apodera del aire. – Luego en la preparatoria pues nos separamos, ella fue a una y yo a otra, pero intentamos que el vínculo que teníamos no se rompiera, salimos un par de veces, ¿Te acuerdas?- Ella asiente con la cabeza. Hago una pausa y cierro los ojos. Intento recordar cómo habían sido las cosas, el olor de los recuerdos invade mi imaginación, el olor de su piel, los bosques que visitamos juntos con su aroma a pino y a tierra húmeda, el lago, el museo, tantos y tantos olores.
- ¿Y luego? - me pregunta.
– ¿Y luego qué? Así nos conocimos.- Le respondo.
- ¿Pero que más pasó? Algo de lo que quiero hablarte tiene una profunda conexión con lo que vivieron tú y mi hermana juntos.- sus ojos se abren mucho y sus fosas nasales se ensanchan, se siente intrigada. Bebe otro trago de chocolate. Yo continúo. –Pues salimos varias veces después de eso… tú hermana me gustaba y ella lo sabía, lo habíamos intentado antes alguna vez pero no dio resultados, en realidad creo que ella fluctuaba entre decisiones, no tenía claro lo que quería, ni yo tampoco, la realidad es que estábamos simplemente compartiendo espacio y tiempo, éramos dos almas perdidas nadando en una pecera.- <<”we are just two lost souls swimming in a fishbowl, year after year…” por alguna razón Wish you were here de Pink Floyd me recuerda a mi ghoul.>>
-¿Donde estará?-
-¿Donde estará quien?- me pregunta con sorpresa. Otra vez pensé en voz alta, me pasa todo el tiempo.
-Emmm es complicado.-Admito, ¿cómo diablos espera que pueda explicarle eso? Decido ser honesto con ella, la realidad hace mucho tiempo dejó de preocuparme el hecho de estar loco o parecerlo.
–El Ghoul.- Le respondo
-¿El qué?-
-El Ghoul, bueno, así le puse yo.-
-¿Qué es el Ghoul?- Ni siquiera sé cómo responderle esa pregunta. – El Ghoul es una criatura que me sigue desde que era niño- Ella se queda con la boca abierta.
-¿Una criatura?, ¿Cómo un fantasma?-
-Si, algo así.- en este momento recuerdo la primera vez que vi al Ghoul, yo tenía quizá 7 -8 años. Un día abrí los ojos por la mañana y él estaba ahí.
- ¿Y cómo es?-
-¿El Ghoul?... mejor te cuento la primera vez que lo vi. Yo era niño, digamos unos 8 años y un día desperté y parado al lado de mi cama había una especie de hombre flotando justo al lado de mi oreja, no tiene ojos, sus cuencas vacías se ven cómo negras, tiene barba, muy larga, negra, lo cubre una especie de velo que en realidad no es un velo si no su cuerpo, brazos largos que terminan en horrendas garras negras-verduzcas y ya, creo que es todo lo que podría describir de él – Ella me mira con una cara horrorizada, completamente incrédula pero de alguna manera noto en ella un destello de entendimiento, cómo si fuere algo que ya hubiera visto.
-Yo también veía cosas cuando era niña.- su confesión me eriza los pelos de la nuca.
-¿Qué clase de cosas veías?-
-Pues cosas…- Se queda pensativa mirando a la nada, es cómo si un millón de pecesitos que representan las ideas nadaran a su alrededor, ella busca al pecesito adecuado para capturarlo con sus ojos y enseñármelo en la red de sus palabras, pasan un par de minutos y finalmente me dice.
-Pues cuando mi hermana y yo éramos chicas veíamos a mi abuelito, incluso jugábamos con él, yo lo veía pasar entre los cuartos con cara de preocupado y nunca hablaba, sé que mi hermana también lo veía porque cuando se aparecía ella lo seguía con la mirada, sin embargo siempre se empeñó en convencerme de que no era real y así, poco a poco dejé de verlo.-
-¿Tu abuelo entonces había muerto?-
-Si- los dedos empiezan a jugar con su cabello. –Supongo que cuando eres niño eres más perceptivo a esas cosas, ¿no?-
-Si, supongo que si. Creo que mientras crecemos sólo vemos lo que queremos ver, es un mecanismo de defensa.- De nuevo nos invade un silencio profundo, en las lámparas del restaurante, un millón de invisibles polillas anidan bajo la luz tenue, sueltan un polvillo invisible que viaja directamente a las bocas y narices de todos los que estamos en el lugar, ellas lo saben y nosotros lo sabemos, o quizá lo intuimos, pues el aire va poco a poco enrareciéndose.
-Tú hermana.- Le preguntó con un poco de vacilación.- ¿Cómo está? La
verdad es que rompí todo el contacto desde…- Me quedo pensando, hundo la mirada
en mi taza de chocolate, me veo las manos, los dedos; ¿cómo puedo explicarle
toda la historia que tuvimos en común si aún hoy en día no termina de quedarme
claro todo lo que viví? <<No existe
nada más puro y devastador que la verdad>> la frase me invade el
cerebro, no sé si la leí antes o es algo que acabo de inventarme, despacio
levanto los ojos y me encuentro con los suyos, pero ahora están diferentes,
vidriosos, un par de lágrimas silenciosas bajan por sus mejillas <<¿Qué
pedo?>>
-Mi hermana murió ayer en la noche- Por supuesto que no estoy preparado para aquella noticia; ¿murió?, ¿De qué?, ¿Por qué?, no puedo hacer otra cosa que quedarme boquiabierto. – ¿Es enserio?- Ella asiente con la cabeza baja y llena de lágrimas, intento consolarla, ponerle una mano encima del hombro y decirle que todo estará bien, pero antes de hacerlo observo mi mano, las uñas están largas, sucias, no parecen mías, eso me entristece, en realidad no puedo hacer nada, no tengo manos para consolar a nadie, están tan sucias, tan ennegrecidas y patógenas. Me limito a observarla con pena.
-Quiero... hip… quiero que me cuentes exactamente porque rompiste con ella, quiero que me lo cuentes todo, TODO.- me dice hipando, el énfasis que pronuncia en la palabra todo me corta la respiración. –Pues empezamos a ser novios una tarde en la que fuimos a un museo, vimos una exposición de reliquias prehispánicas, cómo ya te dije ella me gustaba muchísimo…- Ahora soy yo quien cierra los ojos, me transporto al lugar y al momento. Stephanie lleva unos bonitos aretes dorados que bajan por su cuello, usa un vestido blanco, sandalias, eran los inicios de la primavera, de su nuca resbalan dos minúsculas gotas de sudor, ríe y ríe y ríe de mis comentarios y yo no puedo dejar de sonreír.
-Salimos del museo y fuimos a caminar al bosque, en la sección del bosque donde estábamos había un lago artificial y ahí rentaban pequeños botes de remos, alquilé un bote y remé hasta la mitad del lago, no sé porqué, pero me gustaba poder demostrarle mi fortaleza física, me gustaba pensar que ella pensaba que yo no era un bueno para nada cómo decían los demás- mi interlocutora sonríe un poco y me anima a continuar la historia con los ojos
- Obviamente llegando a la mitad del lago me aseguré de estar lo menos rodeado de personas posibles, este era el momento, ¡era ahora o nunca!- Trago saliva, mi pulso comienza a acelerarse tal cómo aquel día, Stephanie se veía tan hermosa, todo era perfecto.
- Saqué mi cuaderno y le leí un par de poemas que le había escrito.- de inmediato siento cómo un rubor me sube a la cara, la hermana de Stephanie se echa a reír.
-¿Le escribías poemas?-
-Si- Admito con vergüenza- Le escribí muchos durante mucho tiempo, ella fue una persona muy importante para mí, de verdad no sabes cuánto siento lo que me has dicho.- Es la verdad. Le doy un sorbo a mi chocolate, ojalá pudiera fumar. Coño, tendría que salir. No, no lo haré. Continúo con la historia. –Y ya, después de eso le pedí que fuera mi novia y aceptó. Hasta este momento todo iba bien, yo estaba emocionado, en realidad nunca había experimentado algo así con nadie, en la primaria o secundaria nunca tuve novia, me era difícil acercármele a las chicas.- Mi mente se está congelando en este punto, ¿qué fue lo que salió tan mal?.
-¿Y por qué todo se fue a la mierda?- Me pregunta ella, me sorprende, es cómo si me hubiere leído la mente, la gente en el restaurante se ha ido poco a poco sin que yo lo hubiere notado, en realidad ahora quedamos ella, yo y dos personas al fondo, no logro poder diferir de quienes se trata y no me importa. Es realmente duro estimar o entender porque las cosas no funcionan a veces entre las personas, tiene que ver, yo creo, con que cada uno de nosotros busca de manera consciente o inconsciente ciertos patrones, ciertos elementos indispensables en nuestro sistema de valores, raramente los entendemos, raramente pensamos en ellos, pero están ahí, esperando a ser cumplidos; cuando una potencial pareja no los cubre, empezamos a cocinar dentro de nuestras mentes planes de cambio, pero se nos olvida que todos tenemos la capacidad de decidir, bendito el libre albedrío, cadena de nuestra circunstancia, que nos forma, que nos limita, todo el mundo es una farsa, desde las grandes compañías que lo explotan, hasta el hippie ermitaño que vive en una cabaña en el fondo de la nada, es la raíz de nuestra naturaleza lo que está podrido, algunas veces puedes o no apegarte a ello, pero todos los seres humanos, a diferencia de los animales estamos clasificados en dos grupos, buenos y malos. Desafortunadamente no poseemos ni somos portadores de la sinceridad del cosmos.
-Mi hermana murió ayer en la noche- Por supuesto que no estoy preparado para aquella noticia; ¿murió?, ¿De qué?, ¿Por qué?, no puedo hacer otra cosa que quedarme boquiabierto. – ¿Es enserio?- Ella asiente con la cabeza baja y llena de lágrimas, intento consolarla, ponerle una mano encima del hombro y decirle que todo estará bien, pero antes de hacerlo observo mi mano, las uñas están largas, sucias, no parecen mías, eso me entristece, en realidad no puedo hacer nada, no tengo manos para consolar a nadie, están tan sucias, tan ennegrecidas y patógenas. Me limito a observarla con pena.
-Quiero... hip… quiero que me cuentes exactamente porque rompiste con ella, quiero que me lo cuentes todo, TODO.- me dice hipando, el énfasis que pronuncia en la palabra todo me corta la respiración. –Pues empezamos a ser novios una tarde en la que fuimos a un museo, vimos una exposición de reliquias prehispánicas, cómo ya te dije ella me gustaba muchísimo…- Ahora soy yo quien cierra los ojos, me transporto al lugar y al momento. Stephanie lleva unos bonitos aretes dorados que bajan por su cuello, usa un vestido blanco, sandalias, eran los inicios de la primavera, de su nuca resbalan dos minúsculas gotas de sudor, ríe y ríe y ríe de mis comentarios y yo no puedo dejar de sonreír.
-Salimos del museo y fuimos a caminar al bosque, en la sección del bosque donde estábamos había un lago artificial y ahí rentaban pequeños botes de remos, alquilé un bote y remé hasta la mitad del lago, no sé porqué, pero me gustaba poder demostrarle mi fortaleza física, me gustaba pensar que ella pensaba que yo no era un bueno para nada cómo decían los demás- mi interlocutora sonríe un poco y me anima a continuar la historia con los ojos
- Obviamente llegando a la mitad del lago me aseguré de estar lo menos rodeado de personas posibles, este era el momento, ¡era ahora o nunca!- Trago saliva, mi pulso comienza a acelerarse tal cómo aquel día, Stephanie se veía tan hermosa, todo era perfecto.
- Saqué mi cuaderno y le leí un par de poemas que le había escrito.- de inmediato siento cómo un rubor me sube a la cara, la hermana de Stephanie se echa a reír.
-¿Le escribías poemas?-
-Si- Admito con vergüenza- Le escribí muchos durante mucho tiempo, ella fue una persona muy importante para mí, de verdad no sabes cuánto siento lo que me has dicho.- Es la verdad. Le doy un sorbo a mi chocolate, ojalá pudiera fumar. Coño, tendría que salir. No, no lo haré. Continúo con la historia. –Y ya, después de eso le pedí que fuera mi novia y aceptó. Hasta este momento todo iba bien, yo estaba emocionado, en realidad nunca había experimentado algo así con nadie, en la primaria o secundaria nunca tuve novia, me era difícil acercármele a las chicas.- Mi mente se está congelando en este punto, ¿qué fue lo que salió tan mal?.
-¿Y por qué todo se fue a la mierda?- Me pregunta ella, me sorprende, es cómo si me hubiere leído la mente, la gente en el restaurante se ha ido poco a poco sin que yo lo hubiere notado, en realidad ahora quedamos ella, yo y dos personas al fondo, no logro poder diferir de quienes se trata y no me importa. Es realmente duro estimar o entender porque las cosas no funcionan a veces entre las personas, tiene que ver, yo creo, con que cada uno de nosotros busca de manera consciente o inconsciente ciertos patrones, ciertos elementos indispensables en nuestro sistema de valores, raramente los entendemos, raramente pensamos en ellos, pero están ahí, esperando a ser cumplidos; cuando una potencial pareja no los cubre, empezamos a cocinar dentro de nuestras mentes planes de cambio, pero se nos olvida que todos tenemos la capacidad de decidir, bendito el libre albedrío, cadena de nuestra circunstancia, que nos forma, que nos limita, todo el mundo es una farsa, desde las grandes compañías que lo explotan, hasta el hippie ermitaño que vive en una cabaña en el fondo de la nada, es la raíz de nuestra naturaleza lo que está podrido, algunas veces puedes o no apegarte a ello, pero todos los seres humanos, a diferencia de los animales estamos clasificados en dos grupos, buenos y malos. Desafortunadamente no poseemos ni somos portadores de la sinceridad del cosmos.
-Todo pasó repentinamente.- le dije, en realidad si lo había sido, el
barco se hundía enfrente de mis ojos desde el principio. –El día que le pedí
que fuera mi novia decidí que debería compartirle mi único secreto, el Ghoul,
Stephanie no lo sabía o al menos yo creía que no.-
- Te entiendo, en realidad si querías algo serio con ella.-
- Exacto.- repuse yo – Quise contarle todo, de cómo había aparecido, que hacía y cómo yo había podido en algún punto encontrarlo inofensivo.- << Mi Ghoul es infensivo>> en este momento lo recuerdo en tantas circunstancias, después de haberlo visto esa primera vez y llevarme un susto casi de muerte seguí temiéndole, pero él simplemente no parecía intentar hacerme daño, al principio me daban fiebres, horribles fiebres y delirios, no quería decirle a mis papás, pero ellos notaban que algo me preocupaba, mi mamá me llevó a ver un sacerdote para que me infundiera un poco de tranquilidad espiritual, pero yo no le dije nada, por supuesto que no, yo notaba que nadie podía verlo, en realidad dudaba de que existiera, quizá sólo era un producto de mi imaginación. Intenté acercarme a él, tomé la experimentación en mis manos, pero cuando me acercaba él simplemente retrocedía en el aire, era cómo si fuéramos dos polos magnéticos con cargas iguales, no podía tocarlo, me empecé a acostumbrar a su presencia, a veces incluso le platicaba cosas, era mi confidente, mi eterno amigo silencioso. Me lo encontraba a veces al despertar flotando acostado justo encima de mí, cómo mirándome, analizándome, incluso un día intentó tocarme pero no pudo, era bastante extraño, pero no pasaba nada.
-Entonces le conté del Ghoul. Lo hice cuando bajamos del bote, mientras caminábamos en el bosque y luego de regreso a casa, era un tema delicado obviamente, no podía abordarlo así cómo así, empecé preguntándole si ella creía en el mundo espiritual, en algo arriba de nosotros.-
- ¡Claro que creía!, me sorprende que digas eso si ambos fueron a una escuela católica.- Es cierto, lo hicimos.
-Pero eso no significa que no tengas dudas sobre las cosas.- Le digo – Claro que intentaban inculcarnos algo, es obvio y de cierta manera esa era nuestra realidad en ese momento, la fe, pero eso no lo explicaba todo, hay muchos huecos que notas conforme vas avanzando.- En realidad creo que no pensaba en esto cuando era joven, pero si sentía las inquietudes, pero no sabía entenderlas.
- ¿Y que fue lo que te dijo ella?-
-Que si creía en algo más allá de nosotros, pero que le costaba trabajo entenderlo- eso me daba una buena pauta para plantearle mi realidad, algo en su sonrisa y en su belleza me inspiraba una confianza ciega.
-Entonces le dije, le conté todo, todo lo que había pasado desde que me lo encontré hasta el día de hoy, él cómo siempre estaba ahí conmigo, es raro, puede entrar a espacios muy pequeños, no sé cómo lo logra- <<Carajo, ¿Dónde estará ese cabrón?>>
- Te entiendo, en realidad si querías algo serio con ella.-
- Exacto.- repuse yo – Quise contarle todo, de cómo había aparecido, que hacía y cómo yo había podido en algún punto encontrarlo inofensivo.- << Mi Ghoul es infensivo>> en este momento lo recuerdo en tantas circunstancias, después de haberlo visto esa primera vez y llevarme un susto casi de muerte seguí temiéndole, pero él simplemente no parecía intentar hacerme daño, al principio me daban fiebres, horribles fiebres y delirios, no quería decirle a mis papás, pero ellos notaban que algo me preocupaba, mi mamá me llevó a ver un sacerdote para que me infundiera un poco de tranquilidad espiritual, pero yo no le dije nada, por supuesto que no, yo notaba que nadie podía verlo, en realidad dudaba de que existiera, quizá sólo era un producto de mi imaginación. Intenté acercarme a él, tomé la experimentación en mis manos, pero cuando me acercaba él simplemente retrocedía en el aire, era cómo si fuéramos dos polos magnéticos con cargas iguales, no podía tocarlo, me empecé a acostumbrar a su presencia, a veces incluso le platicaba cosas, era mi confidente, mi eterno amigo silencioso. Me lo encontraba a veces al despertar flotando acostado justo encima de mí, cómo mirándome, analizándome, incluso un día intentó tocarme pero no pudo, era bastante extraño, pero no pasaba nada.
-Entonces le conté del Ghoul. Lo hice cuando bajamos del bote, mientras caminábamos en el bosque y luego de regreso a casa, era un tema delicado obviamente, no podía abordarlo así cómo así, empecé preguntándole si ella creía en el mundo espiritual, en algo arriba de nosotros.-
- ¡Claro que creía!, me sorprende que digas eso si ambos fueron a una escuela católica.- Es cierto, lo hicimos.
-Pero eso no significa que no tengas dudas sobre las cosas.- Le digo – Claro que intentaban inculcarnos algo, es obvio y de cierta manera esa era nuestra realidad en ese momento, la fe, pero eso no lo explicaba todo, hay muchos huecos que notas conforme vas avanzando.- En realidad creo que no pensaba en esto cuando era joven, pero si sentía las inquietudes, pero no sabía entenderlas.
- ¿Y que fue lo que te dijo ella?-
-Que si creía en algo más allá de nosotros, pero que le costaba trabajo entenderlo- eso me daba una buena pauta para plantearle mi realidad, algo en su sonrisa y en su belleza me inspiraba una confianza ciega.
-Entonces le dije, le conté todo, todo lo que había pasado desde que me lo encontré hasta el día de hoy, él cómo siempre estaba ahí conmigo, es raro, puede entrar a espacios muy pequeños, no sé cómo lo logra- <<Carajo, ¿Dónde estará ese cabrón?>>
-¿Y qué fue lo
que ella te dijo? ¿Se asustó?- Estoy intentando recordar cuales fueron sus
palabras exactas pero no logro recordarlas, me quedo callado un momento, los
ojos inquisidores de la hermana de Stephanie me miran desde el otro lado de la
mesa, tomo aire. El aire nunca supo tan extraño. En la cocina del restaurante,
los objetos dentro cobran vida, súbitamente las cucharas, los fideos y todas
las especies giran hacía mi en busca de una respuesta. Trago saliva y continúo.
-Si, bueno no, en realidad sólo empezó a actuar de manera extraña, se quedó callada viendo al vacío, yo sabía que algo había salido terriblemente mal, lo sentía dentro de mí, quizá me creyera un loco, pero yo no tenía manera de saberlo, de manera afortunada el camión había llegado al lugar donde bajábamos. Nos bajamos del autobús, le extendí la mano para bajar pero ella no la tomó. Caminamos hasta su casa apenas platicando de algunas cosas, no nos dijimos mucho, al despedirnos, me dio un beso en la mejilla y entró a tu casa-
-¿Y luego?
-Chale, pues luego todo empezó a ir en picada, le hablé aquella noche y no me dijo mucho, al despedirnos yo le dije “te quiero”, ella se rió y me dijo que tenía cosas que hacer, me colgó poquito después. No tuve tiempo de verla toda una semana, no me contestaba llamadas ni mensajes, yo estaba atónito y dolido. Un día fui a buscarla a la preparatoria, a buscar respuestas, la encontré en la biblioteca.- <<Que difícil fue aquella época, esos eran los días en los que estaba cerca mi primer intento de suicidio y no era por ella el querer matarme, no soportaba nada, estaba confundido, dolido, enloquecido, hoy sigo loco pero las cosas son diferentes.>>.
-Si, bueno no, en realidad sólo empezó a actuar de manera extraña, se quedó callada viendo al vacío, yo sabía que algo había salido terriblemente mal, lo sentía dentro de mí, quizá me creyera un loco, pero yo no tenía manera de saberlo, de manera afortunada el camión había llegado al lugar donde bajábamos. Nos bajamos del autobús, le extendí la mano para bajar pero ella no la tomó. Caminamos hasta su casa apenas platicando de algunas cosas, no nos dijimos mucho, al despedirnos, me dio un beso en la mejilla y entró a tu casa-
-¿Y luego?
-Chale, pues luego todo empezó a ir en picada, le hablé aquella noche y no me dijo mucho, al despedirnos yo le dije “te quiero”, ella se rió y me dijo que tenía cosas que hacer, me colgó poquito después. No tuve tiempo de verla toda una semana, no me contestaba llamadas ni mensajes, yo estaba atónito y dolido. Un día fui a buscarla a la preparatoria, a buscar respuestas, la encontré en la biblioteca.- <<Que difícil fue aquella época, esos eran los días en los que estaba cerca mi primer intento de suicidio y no era por ella el querer matarme, no soportaba nada, estaba confundido, dolido, enloquecido, hoy sigo loco pero las cosas son diferentes.>>.
La hermana de
Stephanie me extiende las manos sobre la mesa, no es un gesto de coquetería, yo
extiendo las mías para tomarlas, en este momento ambos somos dos solitarios que
perdieron una parte de su vida, pero a diferencia de ella a mi ya no me duele, eso
ya lo viví, eso ya lo lloré. Todos los días nos enfrentamos a pérdidas,
perdemos la cartera, perdemos amigos, perdemos familias, perdemos dinero y
cosas cuya importancia es diminuta, pero coño, a todos nos duele perder una
pluma con la que escribir, perder un libro, perder una parte de ti, que se va,
que se la ha llevado para siempre el tiempo y el olvido, que no volverá, allá
van, caminando despacio al infinito misterio que nos rodea todas aquellas cosas
que fueron nuestras y que reclama para sí el tiempo. Nos soltamos las manos,
ella susurra a lo bajo que lo siente, pero no importa. Ya pasó.
-Entonces, la vi sentada con un libro en la mano-.Continúo contándole. –Ella me miró y apenas parecía reconocerme, ya no había en su cara aquella sonrisa que siempre me daba, me acerqué despacio. Platicamos un poco, le dije que no entendía porque estaban así las cosas y ella me dijo que no era yo, era ella. La vieja excusa. Además me dijo que había gente que la había lastimado y que de pronto se dio cuenta de que ya no era ella misma, yo le dije en tono de burla que me dijera quienes la habían lastimado y yo iría a matarlos <<No sé porqué le dije aquello, debió ser mi última patada de ahogado, el último intento de revivir aquello que ya estaba muerto>> Y entonces me respondió algo que nunca he de olvidar. –Entonces tienes que empezar por matarte a ti mismo.- Todavía no entiendo porque me dijo aquello, pero sospecho que la lastimé fuertemente por algo.-
-Ahora entiendo todo.- me responde la hermana de Stephanie. El restaurante ahora está completamente vacío, pareciera ser una solitaria cueva en medio de la nada, se escucha, literalmente el sonido del silencio, una especie de zumbido invisible pero real, adentro de la cocina todo ha vuelto a la normalidad, las cucharas, los fideos y todas las especies han vuelto a su rutina habitual de ser cucharas, fideos y especies, fingen que no hicieron nada y que nada saben, pero lo conocen todo.
-Ahora yo tengo algo que contarte.- Me dice ella. –Pero vámonos, te cuento en el camino, ¿puedes llevarme a mi casa? Ay, qué pena, es que ya es muy tarde, te doy dinero para la gasolina, porfis.-
-Si claro.- Le digo yo, levanto la mano para pedir la cuenta, el mesero con ojos de adormilado me la trae, pago y le dejo propina, me sonríe y nos dice a ambos –Que pasen una excelente noche.- Yo lo dudo, pero le agradezco la cortesía.
-Entonces, la vi sentada con un libro en la mano-.Continúo contándole. –Ella me miró y apenas parecía reconocerme, ya no había en su cara aquella sonrisa que siempre me daba, me acerqué despacio. Platicamos un poco, le dije que no entendía porque estaban así las cosas y ella me dijo que no era yo, era ella. La vieja excusa. Además me dijo que había gente que la había lastimado y que de pronto se dio cuenta de que ya no era ella misma, yo le dije en tono de burla que me dijera quienes la habían lastimado y yo iría a matarlos <<No sé porqué le dije aquello, debió ser mi última patada de ahogado, el último intento de revivir aquello que ya estaba muerto>> Y entonces me respondió algo que nunca he de olvidar. –Entonces tienes que empezar por matarte a ti mismo.- Todavía no entiendo porque me dijo aquello, pero sospecho que la lastimé fuertemente por algo.-
-Ahora entiendo todo.- me responde la hermana de Stephanie. El restaurante ahora está completamente vacío, pareciera ser una solitaria cueva en medio de la nada, se escucha, literalmente el sonido del silencio, una especie de zumbido invisible pero real, adentro de la cocina todo ha vuelto a la normalidad, las cucharas, los fideos y todas las especies han vuelto a su rutina habitual de ser cucharas, fideos y especies, fingen que no hicieron nada y que nada saben, pero lo conocen todo.
-Ahora yo tengo algo que contarte.- Me dice ella. –Pero vámonos, te cuento en el camino, ¿puedes llevarme a mi casa? Ay, qué pena, es que ya es muy tarde, te doy dinero para la gasolina, porfis.-
-Si claro.- Le digo yo, levanto la mano para pedir la cuenta, el mesero con ojos de adormilado me la trae, pago y le dejo propina, me sonríe y nos dice a ambos –Que pasen una excelente noche.- Yo lo dudo, pero le agradezco la cortesía.
Llegamos al
carro, le abro la puerta, enciendo el radio, pongo una canción cualquiera para
romper un poco la barrera del silencio y arranco. – ¿Entonces hacía tu casa
verdad?-
-Si.- Me contesta ella. – ¿Si te acuerdas de cómo llegar?-
-Eso creo. Ahora dime, ¿qué vas a contarme?-
-Es raro también, pero mi hermana te dejó una carta.-
-¿Una carta?- <<Estoy muy extrañado, ¿Una carta? ¿Diciendo que? ¿Dejándome algo? ¿Qué cosa?>> -Si, una carta, no la he leído, pero tengo que platicarte cómo fueron las cosas después de eso.-
-¿Qué pasó?-
-Si.- Me contesta ella. – ¿Si te acuerdas de cómo llegar?-
-Eso creo. Ahora dime, ¿qué vas a contarme?-
-Es raro también, pero mi hermana te dejó una carta.-
-¿Una carta?- <<Estoy muy extrañado, ¿Una carta? ¿Diciendo que? ¿Dejándome algo? ¿Qué cosa?>> -Si, una carta, no la he leído, pero tengo que platicarte cómo fueron las cosas después de eso.-
-¿Qué pasó?-
-Lo que tú
dijiste, de pronto Stephanie, se volvió rara, uraña, se emborrachaba seguido,
le decía a mis papás que los odiaba, empezó a hacer estupideces…- En este
momento sus ojos vuelven a llenarse de lágrimas, le alcanzo pañuelos de la
guantera mientras sigo manejando, el camino titila bajo las luces bajas del
carro, se desliza bajo nosotros cómo una alfombra mágica. –Se cortaba las
muñecas, empezó a dejar de comer, se desmayaba constantemente, ese proceso duró
años, poco a poco fue acabándose, siempre decía que nada era real, que nada
estaba pasando, se enfermó mucho.-
Trago saliva, pobrecita, no puedo dejar de sentir un enorme hueco del tamaño de la nostalgia en la barriga, en el corazón. Me quedo en silencio pero ella prosigue.
-La hospitalizaron, tenía anemia severa por no comer y por todo el desgaste, la tenían la mitad del tiempo dormida, drogada, para que no se arrancara las sondas por donde la alimentaban, nos rompía el corazón verla así, su cuerpo fue cediendo poco a poco a infecciones, en sus últimos días nos reunió a todos, nos dijo cuanto lo sentía y cuanto nos amaba, yo no podía creer que iba a perder a mi hermana, ese mismo día me dio esto.- Con calma saca la carta, me voltea a ver y yo estoy inherentemente herido por su relato, no puedo contener más las lágrimas, que mal, que triste, que injusto, ¿Por qué? ¿Por qué las cosas son así? Ni pedo. La vida es dura. Continúo manejando, ahora es ella quien me extiende un pañuelo a mí, me sueno la nariz y me limpio los ojos con la orilla de la manga.
-¿Puedes leérmela?- Le pregunto. -¿Enserio, no te importa que lo que haya ahí sea única y exclusivamente para ti?-
-No, no creo que haya jamás alguien a quien le haya contado todo aquello más que a ti, tú lo sabes todo, no me importa.-
-Bueno.- Entonces despacio abre la carta, la saca cómo un tesoro de las profundidades del abismo, empieza a darle lectura. En aquel momento la voz de Stephanie resuena dentro del coche, llenando todos los espacios vacíos, un cielo estrellado viaja veloz arriba de nuestras cabezas.
Trago saliva, pobrecita, no puedo dejar de sentir un enorme hueco del tamaño de la nostalgia en la barriga, en el corazón. Me quedo en silencio pero ella prosigue.
-La hospitalizaron, tenía anemia severa por no comer y por todo el desgaste, la tenían la mitad del tiempo dormida, drogada, para que no se arrancara las sondas por donde la alimentaban, nos rompía el corazón verla así, su cuerpo fue cediendo poco a poco a infecciones, en sus últimos días nos reunió a todos, nos dijo cuanto lo sentía y cuanto nos amaba, yo no podía creer que iba a perder a mi hermana, ese mismo día me dio esto.- Con calma saca la carta, me voltea a ver y yo estoy inherentemente herido por su relato, no puedo contener más las lágrimas, que mal, que triste, que injusto, ¿Por qué? ¿Por qué las cosas son así? Ni pedo. La vida es dura. Continúo manejando, ahora es ella quien me extiende un pañuelo a mí, me sueno la nariz y me limpio los ojos con la orilla de la manga.
-¿Puedes leérmela?- Le pregunto. -¿Enserio, no te importa que lo que haya ahí sea única y exclusivamente para ti?-
-No, no creo que haya jamás alguien a quien le haya contado todo aquello más que a ti, tú lo sabes todo, no me importa.-
-Bueno.- Entonces despacio abre la carta, la saca cómo un tesoro de las profundidades del abismo, empieza a darle lectura. En aquel momento la voz de Stephanie resuena dentro del coche, llenando todos los espacios vacíos, un cielo estrellado viaja veloz arriba de nuestras cabezas.
Querido Caleb:
Sé que han pasado muchos muchos
años y se que el tiempo cura las heridas, quiero pedirte que me disculpes por
todo aquello malo que te hice, por jugar contigo, por no darme cuenta del gran
valor que tenías en su momento. Eres un gran muchacho y mereces lo mejor. Todos
estos años en el hoyo me han enseñado la hermosura de la vida y estoy
agradecida de haberla tenido y de haberme cruzado con todas las personas que
finalmente me liberaron de mi misma. Gracias, gracias por abrirme los ojos
aquella tarde en la que me pediste que fuera tu novia, ¿te acuerdas? Estabas todo
malo con tu enorme cabellera, ajajajaja, que gusto me da haberte conocido.
Antes de irme, quiero ofrecerte un regalo, un último alivio a esa situación que
me contaste aquel día, yo se que existe, yo también lo vi, lo veía siempre,
igual que veía otras cientos de cosas que creía que sólo estaban en mi
imaginación, fue en ese momento cuando todo cambió, empecé a sentirme mal,
creía que estaba loca y eso era malo porque podía ver esa clase de cosas, todo
el tiempo, siempre. No quería ser el bicho raro aunque evidentemente ya lo era,
no supe qué hacer con ello, hoy estoy contenta pues se que pronto formaré parte
de esa realidad, pronto veré al creador a la cara y me sonreirá, me dará la
bienvenida y me recibirá en el cielo. Gracias por todo.
P.D. para poder darte tu último regalo debes ir al lugar donde descanse finalmente mi cuerpo, ahí te entregaré lo que te tengo preparado. Besos.
P.D. para poder darte tu último regalo debes ir al lugar donde descanse finalmente mi cuerpo, ahí te entregaré lo que te tengo preparado. Besos.
Estoy completamente en shock, afortunadamente estamos muy cerca de la
casa, tengo miedo, mucho miedo. Ella carraspea. -¿Qué estás pensando?- <<
¿Qué estoy pensando? Nada, no puedo pensar en nada>>
-No sé qué pensar.- Le confieso – Todo es tan extraño, todo parece estar donde nunca estuvo y las cosas están de cabeza.-
-Supongo que es algo que tú tienes que resolver, yo ya cumplí mi parte, lo que sea que mi hermana te haya preparado es única y exclusivamente para ti, muchas gracias por lo que sea que le hayas mostrado, al parecer murió feliz y tranquila, gracias por tu tiempo.- Me detengo justo afuera de su casa, me bajo del carro, le abro la puerta y baja despacio, antes de entrar a su casa me da indicaciones precisas de cómo llegar al cementerio, finalmente antes de entrar a su casa me abraza y yo la correspondo con fuerza.
-Perdóname por el rato incómodo.- Me dice, yo le digo que no hay problema, me subo nuevamente al auto y ella me despide agitando la mano, cómo abanicando el mal momento, probablemente jamás volveré a verla y eso está bien, supongo.
-No sé qué pensar.- Le confieso – Todo es tan extraño, todo parece estar donde nunca estuvo y las cosas están de cabeza.-
-Supongo que es algo que tú tienes que resolver, yo ya cumplí mi parte, lo que sea que mi hermana te haya preparado es única y exclusivamente para ti, muchas gracias por lo que sea que le hayas mostrado, al parecer murió feliz y tranquila, gracias por tu tiempo.- Me detengo justo afuera de su casa, me bajo del carro, le abro la puerta y baja despacio, antes de entrar a su casa me da indicaciones precisas de cómo llegar al cementerio, finalmente antes de entrar a su casa me abraza y yo la correspondo con fuerza.
-Perdóname por el rato incómodo.- Me dice, yo le digo que no hay problema, me subo nuevamente al auto y ella me despide agitando la mano, cómo abanicando el mal momento, probablemente jamás volveré a verla y eso está bien, supongo.
En el camino hacia el cementerio no puedo pensar en nada, las palabras de
la carta resuenan en mi cabeza “yo sé que
existe, yo también lo vi, lo veía siempre…” Entonces ella también veía al
Ghoul, me pregunto cuánto tiempo pasó convencida de que aquel espectro era una
alucinación propia, ¿Qué es lo que se necesita para volver a alguien loco? ¿Enseñarle
la realidad?, no lo creo, todos, todos estamos expuestos constantemente a ella,
nos rodea cómo al agua rodea a los peces, cómo el aire mismo, todos la
interpretamos de manera diferente y puede decirse entonces que cada uno tiene
su propia realidad, pero todo el estímulo está aquí, rodeándonos, pero somos
tan incapaces de percibirla cómo en realidad es porque nuestros cerebros están
limitados, dicen los sabios que no hay límites para la mente humana, yo no lo
creo, creo que no hay límites para la imaginación, pero estamos francamente
encerrados en lo que nosotros podemos interpretar cómo real. Bien, he llegado
al cementerio, el destino me aguarda y un fuerte reencuentro con mi pasado me
espera tras aquellas puertas oxidadas, las rodillas me tiemblan, pero una
extraña fuerza me empuja a continuar, sigo el laberinto de concreto muerto y
cadáveres, pero no todo es muerte aquí, en el fangoso suelo florecen algunos brotes de
vivo pasto verde, de flores, cada que doy un paso escucho a algo reptar por la
oscuridad, bajo mis pies, acechándome o escapando de mi, por eso camino despacio, sigiloso, no soy el único vivo en este lugar de muertos y por ello debo tener
cuidado.
Llego al lugar que me señala el mapa, es un lugar particularmente
obscuro, enciendo la lámpara del teléfono y observo a mi alrededor, una súbita
calma y silencio invade el ambiente, mi corazón palpita con velocidad, mucho
muy rápido, la boca se me ha quedado seca, todos mis sentidos están agudizados,
estoy seguro que si se rompiera la vara de un árbol a 3 kilómetros del lugar,
yo podría escucharla, soy cómo un lobo en el bosque, más tembloroso y más
asustado, pero igual de alerta y reactivo. Mi primera impresión es que me halló
en el lugar equivocado, camino hacia la cabecera de la lápida y lo que veo casi
me mata de un susto, ahí estaba mi Ghoul, bajo su cuerpo se encuentra el cuerpo
de Stephanie, pero no es un cuerpo real, de carne y hueso, este es un cuerpo
metafísico, una silueta fantasmal blanquecina y transparente, acostada en la
tierra húmeda, en posición fetal, abrazada de las piernas, completamente
desnuda, completamente inocente, completamente incapaz de absolutamente nada,
en ese momento, el Ghoul extiende sus horrendos brazos huesudos hacia ella, yo
soy incapaz de moverme, estoy completamente congelado, mirando con horror y
asombro la escena, con un rápido movimiento, la pone de pie y la toma por los
brazos, más bien dicho no la toma, la hace flotar hacía él, luego voltea con
sus cuencas oculares vacías a verme directamente a los ojos, acto seguido abre
su horrenda y enorme boca cómo nunca lo he visto hacerlo, parece una asquerosa
serpiente fantasmal y demoniaca, entonces de a poco empieza a sorber aquel cuerpo
metafísico de Stephanie, despacio, casi disfrutándolo lo engulle hasta el final,
acabado este proceso, se acerca despacio hacía mí, pero yo no tengo miedo, dejé
de tenerle miedo hace mucho, me extiende la mano y yo sé perfectamente lo que
quiere, por primera y última vez en la vida puedo tocarlo, lo extraño es que el
tacto no resultaba desagradable cómo yo creía, en realidad, existe calidez y corporeidad en
aquella mano no humana, viva o muerta o más allá de lo vivo y lo muerto, me
aprieta la mano con gentileza y finalmente escucho su voz, una voz grave y
profunda que sólo han escuchado pocos hombres en millones de años.
-Adios, fue divertido.- Me dice.
-Adiós amigo.- Le respondo. No hay nada más que decir, el Ghoul se desvanece en el aire y con él una parte de mi alma, se va volando, cruzando un hoyo negro hacía lo desconocido, al más allá, que también está más acá. Me quedo en silencio un par de minutos, respiro profundamente e inhalo. Mi Ghoul había regresado al lugar donde estaba originalmente, se fue cómo llegó, sin que nadie se diera cuenta más que yo, y al mismo tiempo yo había regresado al lugar de donde venía originalmente, o quizá yo era otro yo viviendo en realidades paralelas, me enciendo un cigarro y camino de vuelta a donde estacioné el auto, me siento diferente, me invade una extraña calidez en el cuerpo y mi cabeza parece a punto de estallar, estallar de verdad, regando cerebro e ideas por todos lados, contaminándolo con mi locura, me echo a reír y finalmente llego al carro.
-Adios, fue divertido.- Me dice.
-Adiós amigo.- Le respondo. No hay nada más que decir, el Ghoul se desvanece en el aire y con él una parte de mi alma, se va volando, cruzando un hoyo negro hacía lo desconocido, al más allá, que también está más acá. Me quedo en silencio un par de minutos, respiro profundamente e inhalo. Mi Ghoul había regresado al lugar donde estaba originalmente, se fue cómo llegó, sin que nadie se diera cuenta más que yo, y al mismo tiempo yo había regresado al lugar de donde venía originalmente, o quizá yo era otro yo viviendo en realidades paralelas, me enciendo un cigarro y camino de vuelta a donde estacioné el auto, me siento diferente, me invade una extraña calidez en el cuerpo y mi cabeza parece a punto de estallar, estallar de verdad, regando cerebro e ideas por todos lados, contaminándolo con mi locura, me echo a reír y finalmente llego al carro.
-Voy a matar a
todos aquellos que te han hecho daño.-
–Entonces tienes que empezar por matarte a ti mismo.- En las tinieblas de un oscuro cajón de recuerdos, una guapa jovencita de 15 años mira con dureza a los ojos de un loco, todo había muerto desde antes de nacer, todo estaba escrito. Detrás de ellos, un demonio devorador de almas espera pacientemente a que llegue su momento, sólo él sabe el desenlace de este cuento, lo supo hace eones, cuando todo fue escrito, por la mano del creador.
–Entonces tienes que empezar por matarte a ti mismo.- En las tinieblas de un oscuro cajón de recuerdos, una guapa jovencita de 15 años mira con dureza a los ojos de un loco, todo había muerto desde antes de nacer, todo estaba escrito. Detrás de ellos, un demonio devorador de almas espera pacientemente a que llegue su momento, sólo él sabe el desenlace de este cuento, lo supo hace eones, cuando todo fue escrito, por la mano del creador.

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