jueves, 30 de junio de 2016

Narrativa cuántica. Bohr vs Einstein.



En la década de 1930 inició un debate sobre mecánica cuántica, la rama científica que estudia los bloques más pequeños que conforman la realidad. Los debatientes, dos de los más grandes científicos, Albert Einstein (del lado "anti-cuántico") y Niels Bohr (del lado cuántico) So, resumen.

Einstein por un lado defiende la idea del orden, que toda la materia en el universo es, fue y será siempre constante, aunque relativa para el observador. Bohr y los cuánticos dan a entender que la materia y su comportamiento depende de que esta sea medida, pues cuando un átomo no es observado y cuantificado, puede cambiar, estar en un lugar diferente, con posibilidades infinitas, dicho de manera breve, nadie puede medir todas las constantes que definen a la realidad al mismo tiempo, lo cual crea inestabilidad e incertidumbre (finalmente real). Esto molestaba a Einstein, pues para él la realidad debería ser objetiva, independientemente de si alguien la estudiaba, dijo alguna vez que le gustaba pensar que la Luna siempre permanecía en su lugar, independientemente de si él o nadie la estaba observando.

Entre dimes y diretes un día Einstein le dice a Bohr "Dios no juega a los dados", implicando que no creía que los átomos fueran guiados por la incertidumbre hasta que alguien los mirara. A lo que Bohr (en una de las respuestas más cabronas que creo que alguien pudo haber dicho, NUNCA) le responde "Deje de decirle a Dios que hacer con sus dados." ¡BOOM! a la esquina a pensar lo que dijiste.

Einstein, sereno como siempre guarda un argumento genial. En 1930 en el congreso de Solvay plantea un experimento mental que implica una caja, de la que sale un solo fotón en un momento determinado, dicho momento es medido con precisión. Ahora, ¿cómo saber la energía del fotón que escapa de la caja? Piece of cake, BITCH, si la materia es igual a la energía, y conocíamos la masa de la caja en el momento justo antes de que salga el fotón y la conocemos el momento justo después, obtendremos la masa del fotón per se, por lo tanto su valor energético. ¿Hasta ahora vamos bien?

Bohr, con la cabeza echando humo se aferra a que debe existir un fallo, una grieta en la lógica de Einstein, acostumbrado a la lógica de la cuántica, que a mi parecer más bien funciona como una para-lógica, más caótica, más impredecible. Ambos salen del edificio caminando juntos, Einstein muy calmado, con una sonrisa ligeramente irónica en los labios y Bohr caminando a pasos largos a su lado, ligeramente histérico, bullente de ideas, lleno de excitación.

La contrarrespuesta de Bohr, (bastante bien pensada) decía que no se podría medir con completa certidumbre la masa de la caja, pues para ello habría que usar una balanza, que a su vez estaría sobre una mesa, que estaría en una habitación, que estaría en algún edificio, que estaría en algún muelle. de alguna ciudad, de algún país, en alguna parte del mundo. Sin poder medir la oscilación de todos estos elementos cambiando constantemente, sumado a que la apertura de la puerta no podría ser instantánea, era imposible conocer la masa de la caja. Volvíamos nuevamente al principio de la incertidumbre de Heisenberg. Nuevamente había una luz al final del pasillo del caos.

A partir de todo ello, aún antes de saberlo, diario tengo una discusión interna, mi propio Niels Bohr mental me grita que la lógica ya no basta y eso me molesta, todos nosotros los estúpidos átomos podemos hacer lo que queramos mientras no se nos observa, comprar un hacha, asesinar a un inocente, comer carne humana, mentir, robar, fabricar explosivos en casa, destruir, destruir destruir...

O bien podríamos ir a la escuela, ser buenos novios, amigos, vecinos, individuos, educar un perro, crear una obra maestra, mirar el cielo, perder el tiempo...
perder el tiempo...
perder el tiempo .

Einstein pudo establecer que el tiempo es relativo, pero falló al ver que toda la realidad lo es también, por eso reina la incertidumbre, por eso todo es una masa de posibilidades que se concreta mientras la observamos.
¿Somos lo que hacemos, lo que pensamos y también actuamos?
¿Somos partículas en colisión perpetua?
Y si las posibilidades son infinitas, ¿cuál es la probabilidad de que en este mundo caótico, otra vez y otra vez y otra vez se repita la misma historia?

Obsesivos días circulares.
Noches de iluminación prematura.
Días tan brillantes que provocan ceguera, dónde todo es lechoso, intangible.
Noches tan oscuras que lo único que queda es suponer que todo lo que no ves, si existe.

Al final Einstein dijo algo como que había variables ocultas que la teoría no consideraba, no por omisión ni por exclusión, si no porque no las conocemos pero, si se descubrieran e incluyeran, demostrarían que hay una realidad absoluta y cognoscible.

Hay una certidumbre real y tangible allá afuera, que también es aquí adentro. ¿La veré algún día?
Un pequeño Einstein dentro de mi cabeza me repite siempre "Siente que tienes la verdad frente a los ojos."

Tranquilo.
"Como es arriba, es abajo."

No podemos conocer el Universo de manera absoluta y completa.

"No podemos ver el color del cántaro, porque estamos dentro de él."

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