domingo, 5 de febrero de 2017

Confesiones del adicto.


Soy adicto a los alcaloides, a las piernas largas y a los culos grandes.
Un adicto a la certeza de la derrota y a la alegría de la victoria.

Soy adicto al humo y al olor del café por la mañana.
Soy adicto a los besos y a las mordidas, adicto al control, al caos y a las despedidas.
Soy adicto a la destrucción y a la locura, a las malas mujeres, a los grandes amigos y a la persecución constante de algo mejor.
Soy adicto a la gente buena, a caminar sin rumbo, a conocer otros lugares.
Soy adicto a la vida, al amor y al terror. Soy adicto al odio.
Soy adicto al fuego y siempre quiero incendiarlo todo.
Soy adicto al desvelo, a lo ilegal y prohibido, soy adicto a pensar y repensarlo todo
Soy adicto a cuestionar, soy adicto a dormir, soy adicto a soñar.
Soy adicto a las chichis, a la comida, a la bebida, a las subidas y a las movidas.
Soy adicto a ver pasar la vida frente a los ojos y a traficar con las nubes, soy adicto a la tristeza, a la furia y a la agonía perpetua de intentar ser o no ser.
Soy adicto al miedo, al coraje y a generar sensaciones con las palabras. Soy adicto a la buena música, a reír hasta llorar y a escribir para sanar.
Soy adicto a amar de noche y a olvidar de día. Soy adicto a la buena suerte y a retar a la muerte, adicto a ser, con la cabeza herida y el corazón dentro del puño cerrado.
Soy adicto a entregar mi bufonería, mis huesos y mi talento. Adicto al sonido del silencio. Adicto a la mala conducta, a la buena vida, a correr en los sueños y a vivir con anhelos
Soy adicto a la lectura, a las mujeres mayores, a las rubias y a las negras, soy adicto a la carne y a diferentes alcoholes, terpeno-fenoles y también a muchos dolores.
Soy adicto a la pereza, a la bondad y la miseria, a las historias cortas de tiempos imprecisos, al olor de las rosas, al calor de los días, a las noches congeladas
Soy un adicto, un toxicómano envilecido y enternecido.
Cuando aspiro, respiro el suspiro de todos los seres que existen y han existido.
Todo es parte de lo mismo, añicos de átomo, fotones que viajan a millones de kilómetros luz de su origen.
palabras viejas, ideas frescas
Materia que se aglomera en forma de vida nueva.

No hay comentarios: