lunes, 19 de octubre de 2015

Caracoles comunicantes.


Encontraron en mis venas alineados, del corazón a la parte final de la aorta un sistema continuo de caracoles. Como vasos comunicantes.
Su evolución era perfecta. En fila como los eones de la tierra y un universo en constante expansión

Tan bella fue su evolución, que el día no fue nunca más, si no una mancha borrosa de luz.
Y la noche fue tan profunda que se masticaba en bocados de negrura.
Y la luna. La luna rompió en lágrimas saladas como el mar. Se hicieron polvo todos los vestidos. Los huesos cascabelearon dentro de las tumbas. Un
profundo, hermoso y absoluto silencio invadió toda la tierra.


Arriba de las montañas, contemplé la soledad humana suspendida, como una enorme ola frente al reflejo de un espejo...Como la historia del tiempo vuelta atrás, descontándose a sí misma.

Eran pues tan bellos los caracoles de mis venas que los doctores decidieron embalsamarme en vida

Y así vagué por los rincones más inóspitos. Recubierto de un polímero sintético. Plástico divino. Arcillita moldeable del siglo XXI.

Tan bien embalsamado estaba que la lluvia no me mojaba, ni el fuego me derretía. No sentía los besos, ni las caricias, ni la vida nerviosa de los caracoles en mi pecho.

blup blup... blup blup... blup blup...

No hay comentarios: