Estás, parado en medio de ellos.
algo nos consume a todos por dentro
La ves a ella y piensas. “Chiquita, te comería a versos”
Pero a ella le valen verga los versos.
Poco le importa lo de adentro
“Es la manera en que sostiene su vaso”
es su mirada vacía, el reflejo de tu derrota
Y la verdad no importa, das el siguiente paso.
y las respuestas vagas, la nariz fruncida y la boca abiertota
te gritan “detén la charada, acepta el fracaso”
Y te vas, haciendo un vuelo circular, con el ala rota.
algo nos consume a todos por dentro
La ves a ella y piensas. “Chiquita, te comería a versos”
Pero a ella le valen verga los versos.
Poco le importa lo de adentro
“Es la manera en que sostiene su vaso”
es su mirada vacía, el reflejo de tu derrota
Y la verdad no importa, das el siguiente paso.
y las respuestas vagas, la nariz fruncida y la boca abiertota
te gritan “detén la charada, acepta el fracaso”
Y te vas, haciendo un vuelo circular, con el ala rota.
“Mi problema
es que de noche, veo todo más claro”
El problema no es lo que miras, si no lo que te pierdes
El abrazo de la oscuridad, el cómplice de tu descaro
Y te vas, otra vez, en denso humo que ahora muerdes
porque esta noche no le vas a hundir los dientes a nadie.
Chocas con otros cuerpos, consumidos, contentos
creímos reír de la vida, y ella de nosotros se ríe
Ella, es la abeja reina, inmaculada muestra sus encantos
Santa Puta, sabrosa.
Hay algo en su aroma, que nos atrae a todos los zánganos.
“Dulce, golfa abejita dormida, ¿con quién soñarás?”
“Tu coñito encendido, ¿a quién lo darás?”
El problema no es lo que miras, si no lo que te pierdes
El abrazo de la oscuridad, el cómplice de tu descaro
Y te vas, otra vez, en denso humo que ahora muerdes
porque esta noche no le vas a hundir los dientes a nadie.
Chocas con otros cuerpos, consumidos, contentos
creímos reír de la vida, y ella de nosotros se ríe
Ella, es la abeja reina, inmaculada muestra sus encantos
Santa Puta, sabrosa.
Hay algo en su aroma, que nos atrae a todos los zánganos.
“Dulce, golfa abejita dormida, ¿con quién soñarás?”
“Tu coñito encendido, ¿a quién lo darás?”
De golpe no estás, o estás sin estar.
los ahora transparentes cuerpos, te taladran la cabeza
mientras escuchas los gritos, ella va a arrancarte el labio
sus dientes de loba, te quieren matar
Ves en sus ojos un sol que quema todo, con certeza
Y por supuesto que te avientas, porque no eres tan sabio.
los ahora transparentes cuerpos, te taladran la cabeza
mientras escuchas los gritos, ella va a arrancarte el labio
sus dientes de loba, te quieren matar
Ves en sus ojos un sol que quema todo, con certeza
Y por supuesto que te avientas, porque no eres tan sabio.
Nos arrancamos las pieles cómo bestias, y no fue
suficiente
porque nunca es nada suficiente, cuando chocas en la mente
Y la conexión se pierde. Ella dice y no dice “Voy a lastimarte”
En el sabor salado de tu propia sangre, está tu condena
Y sonríes. Y vas por más. Firmas pactos de sangre y saliva
Luna llena. Volverse lobo no sería prudente.
Es demasiado tarde, cuando la luna alcanza a los cánidos.
O se aman o se destrozan.
¿Somos corderos vestidos de lobo o lobos vestidos de cordero?
Corremos, tomados de la mano, pero masticando nuestro cuero
De cuando en cuando las mordidas lo sazonan.
porque nunca es nada suficiente, cuando chocas en la mente
Y la conexión se pierde. Ella dice y no dice “Voy a lastimarte”
En el sabor salado de tu propia sangre, está tu condena
Y sonríes. Y vas por más. Firmas pactos de sangre y saliva
Luna llena. Volverse lobo no sería prudente.
Es demasiado tarde, cuando la luna alcanza a los cánidos.
O se aman o se destrozan.
¿Somos corderos vestidos de lobo o lobos vestidos de cordero?
Corremos, tomados de la mano, pero masticando nuestro cuero
De cuando en cuando las mordidas lo sazonan.
Te despiertas prensado de su cuello, es tuya, mariposa de taxidermista.
Y la muerdes fuerte, detrás de las orejas, para que sepa quién manda.
Las marcas que en su piel hablan, son mitología adornista
Y la sostienes cómo tu presa, la pasión corre ensalivada
y te vacías tan solemne, cómo muerto.
Mientras cierras los ojos e intentas no pensar en ella.
Porque ella, es una, es nadie y son todas.
¿Han oído el sonido que exhalan las estrellas?
Ojalá todo fuera tan simple, cómo poder compartir las madrugadas
En silencio, con el mero pretexto de estar juntos.
Si nada falta, todo sobra “Te tengo, me tientes, nos tenemos...”
No sé, No importa, las noches ya no son heladas.
Fingir ser cucharitas en un cajón pequeñito.
Es pecado acariciar las soledades de metal de las que estamos hechos
Resuenan las voces de los fantasmas en nuestro interno infinito.
Mientras tanto quieta, voy a besarte hasta los huesos
Vamos a matarnos despacito, vamos a morirnos lento
Deja que hable tu cercanía, tu respiración tranquila
Déjame fundirme en tu sueño y recorrer el laberinto.
Déjame olvidar tus ataques aleatorios de melancolía
Las enormes subidas y las maniacas bajadas.
Seguidas de llanto y un silencio que es sequía
aridez fracturada cómo el piso del desierto.
Cuya vorágine poderosa me arrastra, y terminamos ambos jodidos
Es más cómodo el espejo, que el reflejo de lo incierto.
Ella me gusta porque se va, así, sin decirme adiós.
Ella me gusta porque dice mucho, cuando no habla nada.
Ella me gusta, porque besa más con los ojos que con los labios.
Ella me gusta cuando calienta mis manos y apaga mi rabia congelada.
Ella me gusta cuando sabe ignorar y amar mi locura
Ella me gusta porque todas pueden ser ella.
Ella no es nadie. Y aun así me pone a pensar, como si fuera la cura
10 ineludibles minutos al día. Pensando en ella.
Vamos a matarnos despacito, vamos a morirnos lento
Deja que hable tu cercanía, tu respiración tranquila
Déjame fundirme en tu sueño y recorrer el laberinto.
Déjame olvidar tus ataques aleatorios de melancolía
Las enormes subidas y las maniacas bajadas.
Seguidas de llanto y un silencio que es sequía
aridez fracturada cómo el piso del desierto.
Cuya vorágine poderosa me arrastra, y terminamos ambos jodidos
Es más cómodo el espejo, que el reflejo de lo incierto.
Ella me gusta porque se va, así, sin decirme adiós.
Ella me gusta porque dice mucho, cuando no habla nada.
Ella me gusta, porque besa más con los ojos que con los labios.
Ella me gusta cuando calienta mis manos y apaga mi rabia congelada.
Ella me gusta cuando sabe ignorar y amar mi locura
Ella me gusta porque todas pueden ser ella.
Ella no es nadie. Y aun así me pone a pensar, como si fuera la cura
10 ineludibles minutos al día. Pensando en ella.

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