Salí entonces de pronto a la realidad… no pude haber predicho lo que vi. Cientos de hombres de grises miradas, que olvidaron perseguir sus sueños y los sueños volaron, alto cómo pájaros que se convirtieron en inalcanzables estrellas y se perdieron en los confines de la tristeza y la irrealidad. Hablé con ellos, les pedí y nadie pudo escucharlo. –Déjenme pertenecer a su realidad, también creo en lo que ustedes creen, también siento que la vida es igual a las ganas de aguantarte la mierda. También sé que hay personas buenas y malas, lo escuché, lo se todo, déjenme entrar…
SIN RESPUESTA… NADIE LO ESCUCHÓ.
Me hizo sentirme triste… imaginé a mis futuros hijos entre esta gente, que calla cuando hay que gritar y grita cuando hay que callar, personas que dan medallas o los criminales… que los vuelven héroes, ¿Todo se resume a eso? ¿De verdad hay que esperar sentado a que llegue la muerte y la calle esté vacía y no llena de su inmundicia?
Caminé entre sus calles y me sentí solo, vi a algunos vomitar sus ojos en las aceras… Los vi recogiendo basura y comiendo de los botes, mirando la televisión, sentados cómodamente en medio de la nada creyendo que poseían algo… que algo en sus vidas valía la pena para vivir… cosas absurdas.
Caminé y vi un perro en la calle. -Hola amigo, ven. El perro me vio dudativo y finalmente se me acercó. – ¿Estarás perdido? ¿Quién te habrá botado? El perro dejó que le acariciara las orejas y empezó a caminar conmigo… caminamos por horas, entre calles, escuelas, prostíbulos, bares y barrios bajos… De pronto unos niños en una calle empezaron a gritar –Miren, un perro… hay que matarlo. Y empezaron a apedrearlo… me interpuse entre él y los niños pero las cosas no cambiaron… empezamos a correr de ellos para encontrarnos con un grupo de imbéciles que intentaban secundar a los niños… tuvimos que atacarlos, mi perro los mordía y yo pateaba sus cabezas con toda mi fuerza, lanzaba golpes como un loco y trataba de salir de ahí… pero cada vez eran más y más… desperté en un hospital y me dijeron que mi perro había muerto.
Me levanté de mi camilla y caminé hacia fuera del hospital, a nadie le importó… estaba lleno de sangre molida, cojeaba de la pierna izquierda y todavía me colgaba el catéter del suero, tenía feas marcas en forma de ostras debajo de mi piel, un ojo casi cerrado y una sutura en la frente, pero estaba vivo y eso era importante…
Pasó algún tiempo, mejoré e intenté hablar con ellos, me dijeron que estaba loco y me encerraron en un manicomio; las cosas pasaron, la vida se abrió paso a carcajadas de quijada desencajada… encontré amigos, una novia hermosa y me di cuenta de que todo estuvo siempre ahí, en otra frecuencia, en otro lugar… un lugar que estaba fuera de su entendimiento … salí del manicomio y respiré el aire real… los vi de nuevo y me di cuenta que de pronto un día me dejaron de importar, todavía los veo deambular por ahí, gritando, palpitando, muriendo y naciendo sin control… y no me ven, pero de vez en cuando saben que existo por que hago algo que les parece extraño.
Con eso basta, mi me parece bien.
Que se jodan los mierdas.
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