martes, 6 de octubre de 2009
cuando pensaba en mis Taenias...
“Voy a decirte algo…” dijo él, sentado en el pasto…
“Lo que quería decir es que no tengo que decir nada…” ¿que? Si, no tengo por que decir nada, ni tú de entenderlo…
Entonces quise cortar la memoria de la hierba, quise prohibirme el agua, pero me equivoque… por que no puedo, por que nadie puede… prohibir la sed…
Y quise deshacerme de las Taenias con métodos poco ortodoxos, separé mis capas intestinales para encontrarlas, metí los dedos sucios en mis entrañas y pasados varios infinitos (si, plural) lo encontró…
Estaba prohibido recordar, entonces arrasé y regué con sal la tierra, cubrí las vísceras de ceniza y luego caminó entre nubes grises y tormentosos ríos… manchados de la pintura púrpura que cubría sus muros…
Orillado a la tanatopraxia, entre musculo y sangre recién caída buscó su color…
no lo encontré… y con el bisturí recién afilado, los guantes blancos y la bata manchada, entre flotantes amenazas de convertirse en ese otro yo, salió a vagar entre los mares mentales…
aguas a bajo, lo encontró la muerte…
Entre él y los ataques repentinos de pánico esquizofrénico, hipocondriaco, pálida estaba ella… sin entender nada...
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1 comentario:
Usted dijo que no me gustaría lo que ha escrito, tengo que decirle que estaba equivocado, me gusta lo que escribes; la enforma en la que ves las cosas me pone a pensar :D
PD: me hizo muy feliz su comentario sobre mi escrito, es bonito cuando a la gente que quieres le gusta lo que haces.
Te extraño mucho Molho, te mando un abrazo bien fuerte y sigue escribiendo.
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