Ojalá llegue pronto el día donde la humanidad se
enjuicie a si misma y todos los corruptos y los malvados sean exterminados,
parece ser una visión utópica, que haya juicios públicos en contra de
políticos, asesinos, exterminadores, acaudalados ilícitos que poseen riquezas
que ganaron con la sangre y sudor de otros.
Que se les obligue a un exilio fuera del planeta, que
la cápsula que los lleve al espacio además a medio vuelo se haga despresurizar
y que sus cabezas estallen de locura...
Creo que la humanidad no nació lo suficientemente
madura espiritualmente, nunca fuimos portadores de paz, y la poca luz que nos
fue otorgada se extingue día a día, poco a poco con nuestras decisiones
arbitrarias, egohistéricas y no sustentables.
Todo radica en que nadie acepta que la maldad vive en
nosotros, que hay un profundo abismo oscuro en el alma de cada ser humano y que
en ella habitan los demonios mas ruines y dañinos, creo que lo que no hemos
sabido hacer es mediar a esos demonios con nuestras deidades internas y
aplacarlos, calmarlos no con sangre ni riquezas si no con malevolencia
orientada, no aprendimos a aceptarlos y por lo tanto a veces nos dominan.
Nos subimos a este avión llamado civilización moderna,
occidental y no calculamos nunca las consecuencias de nuestra regalada
conducta, Karen me iluminó un día comparando lo que llamamos civilización con
el primer vuelo del ser humano, el primer vuelo de avión, nos subimos de manera
entusiasta, ciegos de poder, corruptos de inocencia y volamos, nos elevamos
cada vez más y más y más... pero benditas sean las fuerzas de atracción, porque
ahora vamos cayendo y sentimos pánico, igual que lo sintió el primer hombre que
voló y no puso ruedas en su avión, porque el suelo se acerca cada vez más y más
rápido, la realidad se acelera vertiginosamente hacia nuestras caras y ahora no
sabemos que hacer. Y el putazo es inminente, se los juro.
¿Y que chingados va a pasar? ¿que va a pasar cuando
nos enjuiciemos y aceptemos la raíz del mal?, esa raíz que somos nosotros
mismos. Me intriga, me quita el sueño frecuentemente, estamos en ese precioso,
preciso e inaceptable momento definido por Ann "El momento en el que el
acróbata no está tocando el suelo" he visto estos mismos ojos todos los
días desde hace 22 años y hace poco noté que en ambos vive dios y el diablo.
Si algo es seguro es que nada es seguro y eso es decir
suficiente.
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