lunes, 21 de septiembre de 2009
En la noche negra, de un 22 de septiembre...
Yo, perdido entre los fluidos de tus piernas, escurriendo la barbilla de saliva y de tus sustancias complejas, amargas, dulces y saladas a la vez…
En tu cara coqueta miro el pánico, el dolor, la excitación, soy testigo silencioso de tus malas costumbres… que de algún modo siempre fueron nuestras…
Yo, abriéndome camino entre tus entrañas… mientras te susurro al oído las porfiadas palabras… tú, perversa, calculadora, sumisa y sin embargo dueña de la situación… escucho los apagados sonidos de tu respiración… y tu aliento cargado de vapores pestilentes, pide mas y mas insistencia… mas y mas dolor…
Yo, con la insistencia animal, impulsada por los más antiguos reflejos, doy un rugido bestial, cargado de pasión… tú solo dices “fóllame, más, mas, mas duro… fóllame, con toda violencia…”
Con brutalidad, tomo en mis manos tus cabellos negros, rápidamente, con fuerza sobrehumana, tiro de ellos y me siento un poco mas dueño de la situación… no logro nada… enamorarme de una perra como tú, es la clase de pendejada con las que siempre fantaseo yo…
Tú, podrida, desquiciada, entre la excitación impulsada por los locos vaivenes de tu cadera, sin cese, sin tregua, sin siquiera saber por que, te dejas morir, frágil, demente y desalmada…
Yo, empalmado como nunca, sintiendo como se escapa tu vida de mis manos, sin importarme nada, con cruel certeza y ventaja, te aprieto sobre mi cuerpo… siento despacio, casi hipnótico y palpitante, tu coño deshacerse en líquidos espesos… la evidencia húmeda baja hasta tus rodillas…
No reacciono, hasta que talantes, profundas, escabrosas y malintencionadas, se escuchan… las campanas…
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1 comentario:
Pues de mis favoritos, aun este medio rudoo pero si m gusta :D bien bien
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